Jair Arboleda Bravo

Verano, porro y pintura

Verano, porro y pintura
 
 
La mañana era fría, y estaba dando vuelta en la cama. Quería seguir durmiendo pero debía levantarme temprano –hoy toca trabajar –hago a un lado el cobertor. Estoy solo en bóxer, mi verga esta dura, apuntando hacia arriba, estirando la tela de algodón blanca, me toco el glande con los dedos, y me brinca duro, casi saliendo del bóxer. Suspiro y echo la cabeza hacia atrás, pienso; << tengo rato, que no hecho un polvo con lucia >> –mi  novia–. Cerrando los ojos, saco mi verga dura, del bóxer, y pienso en Lucy; ella en medio de mis piernas dándome una mamada y luego reventarle el coño a punto de verga.
Me estoy calentando, y comienzo a jalar suavemente mi verga, cuando ya estoy jalándola más rápido. Oigo abrir la puerta de mi habitación, inmediato me tapo con el cobertor, y me pongo de medio lado simulando estar dormido, prenden la luz y oigo a mi madre hablar; – Eddy levántate, ya es tarde –, me hago, el que se está estirando en la cama y espero que ella salga de la habitación. Al salir, me levanto, y por la interrupción de mi madre; mi verga ha quedado flácida dentro del bóxer. Entro al baño y me meto a la ducha, intento terminar de hacerme la paja que había empezado en la cama acostado, pero por el agua fría, las ganas se me van esa mañana. Terminando de desayunar, mi madre ya me ha preparado el almuerzo en una vianda y la mete en el bolso. Hoy me toca trabajar con Xavier y el padre de este; le ha salido un trabajo de pintura y me han ofrecido para trabajar con ellos.
Sentado en el porche de la casa, llega una camioneta Ford azul; –es Xavier y su padre– al buscar mi bolso, mi madre me recuerda, que este pila a lo que me manden: –necesitamos el dinero hijo–  me dice, le asiento, y salgo, me monto por la cava de la camioneta, y le estrecho la mano a Xavier, el me recibe y me golpea el hombro sonriendo. Xavier ha sido mi amigo de mucho tiempo –casi como un hermano para mí –, nos sentamos e íbamos hablando, en eso saca de unos de sus bolsillo; un porro sin prender, me dice; –este nos los fumamos al medio día, vale–  sonriendo le miro a los ojos y el me giña, llevando el porro a la nariz. Ambos nos reímos empujándonos ahí sentado en la cava de la camioneta.
Cuando llegamos al sintió donde íbamos a trabajar, Xavier se baja y yo le sigo, él se acerca a su padre que va manejando, el señor Benicio, le da un mazo de llaves, y arranca dejándonos ahí solo a nosotros dos, frente a un edificio de apartamentos. Xavier me ve a los ojos y me hace seña para entrar; llegamos a la entrada del edifico y nos atiende un vigilante, nos abre y nosotros entramos, el señor vigilante saluda a Xavier, y nos deja ir. Vamos subiendo por el ascensor, y vamos jodiendo, riéndonos de cualquier pendejada, al salir del ascensor, caminamos a mano derecha y llegamos al apartamento 212. Xavier me mira a la cara, y me dice; –vamos a ver si no está el dueño– toca el timbre, y no sale nadie, cuando está metiendo la llave a la puerta, esta se abre, y aparece un señor alto, con canas en los lados de la cabeza, y un bigote fino también ya casi canoso. Extiende una sonrisa en su cara, y nos ve ambos de hito en hito, el señor, estrecha la mano a Xavier y le saluda, con mucho aprecio, le conduce a que pase adelante, voltea y me hace seña con la cabeza giñando el ojo –ese movimiento del señor, me desconcertó, me pareció raro –. Xavier iba hablando con el señor, con mucha confianza, << ya lo debía conocer >> supuse. El señor gira hacia mi persona, y me mira de arriba abajo y pregunta; – ¿y quién es, este joven? –  ahora si me pareció verlo amanerado, y me sonroje, al tener su vista encima de mí, Xavier debió notarlo, y me presenta.
Señor Felipe, este es mi compañero Eddy, él me va ayudar a pintar –. El señor Felipe, aprieta los labios poniéndolos en pico, conteniendo una sonrisa, se mueve hasta estar cerca de mí, me pone una mano en el hombro, y viendo como estaba de rojo por la pena, me dice; –mucho gusto Eddy– mientras aprieta mi hombro y con la otra mano me estrecha la mía, me la aprieta fuerte y me hamaquea duro, al soltarme se devuelve a Xavier le pregunta; –ya desayunaron muchachones– le vi la expresión de Xavier, y muy tranquilo se tocó el estómago, e hizo mueca, que no; no habíamos comido nada. No sabía si eran ideas mías, pero estaba esperando que el señor Felipe se marchara, y poder preguntarle a Xavier; ¿si el señor era marica? El señor tomo un pequeño bolso en sus manos, y le dedico una sonrisa a mi amigo, me vio de la misma manera a mí, y salió por la puerta diciéndonos que ya venía.
Xavier estaba silbando mientras sacaba la ropa de trabajo del bolso, no sabía cómo decirle, pero me atreví.
–Xavi… ese señor es marica ¿no?
Con una carcajada estrepitosa, me responde.
–No vale, si no que el tipo es así; de buena gente
–Me lo mamas Xavi, ese tío es marica donde vaya
Sacando de nuevo el porro, me mira a los ojos, se pone dos dedos en la sien, y me dice;
Relax…
Al estar ambos cambiado con ropa de trabajo, estamos lijando varias paredes, en eso llega el señor Felipe, con dos bolsa de papel en la mano, nos mira a ambos y nos pide que dejemos el trabajo, nos dice; –aquí le traje muchachones– no giña el ojo y termina por decir; –tengo que salir, nos vemos más tarde, vale… si queréis, se ponen cómodos, hace un calor bárbaro– guiñándole el ojo a Xavier, el señor da vuelta, y sale de nuevo del apartamento, me di cuenta que esta vez, mi amigo, si se puso incómodo. Ambos nos levantamos del piso, dejamos las lijas a un lado, y nos fuimos a la mesa, a comernos los pastelitos de jamón y queso.
Si es, marica, el viejo –mientras le doy una mordida le digo a Xavier.
Ya déjalo tío… – me responde
Qué tal si, le damos un jalón al porro ahorita, y dejamos la mitad para el medio día –me dice, sonriendo mostrando entre los diente, el pastelito mordido sin tragar y luego se carcajea hasta casi ahogarse.
Al terminar de comer, volvimos a la faena, Xavier confianzudo; pone a sonar el equipo de sonido. Y escuchando << Sweet Child O´ Mine >>  de Guns N´ Rose, pasamos la mañana lijando casi todas la paredes de la sala.
Al mediodía, cuando ya el sol estaba calentado mucho más, estamos ambos en la sala acostado de largo, lijando sin ganas. En eso se levanta el, y me dice casi en susurro; –Eddy… tío, vamos a terminar de fumarnos el porro– me levanto bostezando, rápido nos movemos a la ventana del balcón, y nos fumamos el porro, al no tener mucho rato de fumarlo, oímos la puerta abrir, nos asomamos y era el señor Felipe; nos traía almuerzo, le toque el codo a Xavi, y él también me devuelve el toque.
Señor Felipe, no se hubiese molestado, trajimos almuerzo –le dice Xavier.
Ay hijos, no se preocupen, no es un problema para mí– le responde el señor Felipe.
El señor nos pregunta, si queremos comer ahorita, pero nosotros le decimos con ademan exagerado; que aún no tenemos hambre. El señor Felipe, nos ve, y casi hace un puchero, nos deja tranquilo y le dice a Xavier, que ha traído el sellador, para que lo aplique en la pared, de su despacho. Mi amigo camina hasta la mesa y agarra una bolsa, donde iba el sellador. El señor Felipe le dice que busque la escalera y venga con él, yo me quedo lijando una esquina de la pared, giro y veo cuando Xavier se pierde por el pasillo con la escalera en las manos. Estaba terminando de lijar, y tenía más o menos sin ver salir del pasillo a Xavier o al señor Felipe, pero si oía, cuando movían la escalera, y hablaban de; donde iban a aplicar sellador. Habiendo terminado me levanto y sacudo el polvo de mi pantalón, sin saber que hacer más, voy y camino hacia al pasillo –no oía nada–, cuándo iba llegando a la puerta del despacho, oigo susurros, me detengo y la piel se me crispa, pelos los ojos, y voy acercándome lentamente a la puerta, que estaba medio cerrada. Al asomarme, veo a Xavier; montado en la escalera, casi llegando al techo, el cabello rubio y largo de mi amigo, se lo había agarrado con un moño arriba de la cabeza, y la cola la había enrollado en el mismo moño, estaba aplicando sellador al techo, muy tranquilamente, en eso veo, que el señor Felipe, se le acerca, alza la mano y empieza a tocar a mi amigo por encima del pantalón, le agarraba con dureza la verga a Xavi, por encima del jean azul. Mi amigo estaba con sus ojos azules, mirando al techo, y pasaba con tranquilidad los brochazos de sellador, le veía cuando alzaba la mandíbula, y los pelos amarillos de la quijada le brillaban con el reflejo del sol entrando por la ventana. El señor Felipe, seguía masajeando la verga, note como se le ponía dura; se marcaba de lado en e! l Jeans, y la expresión del señor, era morbosa mirando fijamente como Xavi la tenía empalmada. Trague grueso y seguí mirando, sin darme cuenta; mi verga estaba presionando duro mi bóxer, me quede viendo y oigo a Xavier decir;
Pendiente señor, puede venir Eddy
Pero que importa… que se nos una
Xavier no dice más nada, se queda tranquilo como el señor Felipe, comienza a olerle por encima del pantalón, pegando la nariz al duro falo que se marcaba recto y de lado. El señor Felipe cerrando los ojos, abría la boca, y simulaba apretar con los labios la verga de Xavi. Mi amigo dejo la brocha a un lado, se acomodó y sin ver lo que hacía, con la expresión fría en su rostro, baja su mano y busca el cierre, lo baja, y en solo movimiento con una mano; saca su verga blanca (casi amarilla, como su pelo) aún estaba encapullada. El señor Felipe, la mira fija, casi con los ojos desorbitados, saborea y traga, –traga más de dos veces– (como si le tuviesen mostrando algo exquisito) sin pensarlo más, el señor Felipe abre la boca; y traga todo el trozo de carne. Le veo como se atraganta, y como luego la saca toda ensalivada, el prepucio quedo mojado, y el, con la mano la desenrollo del capullo; la verga de Xavi, quedo con el glande rojo expuesto. El señor, moja sus labios, y volviendo a cerrar los ojos, acerca los labios a la punta del glande, abre la boca y comienza a chupar; apretando con los labios el tronco del miembro viril, la traga hasta el fondo, y mueve la cabeza de un lado a otro, la saca y se la engulle de nuevo hasta provocarse una arcada. Xavier seguía ahí, montado en la escalera, había agarrado la brocha de nuevo, y seguía aplicándola en el techo, su expresión era; –como si no le tuviesen, dando una mamada –solo cerraba los ojos, y chistaba entre dientes, cuando el señor Felipe se afincaba y sacaba de su boca chupándola desde la base hasta el glande, dejándolo rojo y mojado de saliva. Estaba empezando a temblar ahí parado, mirando detrás de la puerta, mi verga dura, la sentía mojar el bóxer e inconscientemente, comencé apretármela por la cabeza. El señor Felipe, au! menta el movimiento de cabeza, y el sonido provocado por la mamada comenzaba a oírse fuerte, en cada mamada profunda, pegaba su nariz, y se quedaba quieto oliendo por el cierre del jean, los pelos de la ingle de Xavier. Mi amigo, en eso, deja de pasar la brocha en el techo, se queda quieto y cierra los ojos, empieza a gemir entre dientes, y le agarra por la cabeza al señor Felipe, lo presiona y la deja pegado a su entrepierna, mientras el apunta sacando la cintura hacia adelante, le mira a los ojos con excitación, y le saca la verga de la boca, la agarra por la base, y la golpea duro contra la boca del señor Felipe, se la golpea más de una vez, y comienza a jalársela. El señor Felipe abría la boca y jadeaba pasito, ponía la cabeza de lado y la boca cerca de la verga de Xavier, que se le estaba jalando rápido, el señor Felipe, pasaba la lengua por las bolas, en eso un chorro espeso de leche le cae por la cara, y Xavier gime ahogando el grito, el señor, abre la boca y deja que entre los otros trallazos de leche dentro de su garganta, se la traga toda y la exprime con los dedos, pasando la lengua en la rajita del glande, Xavier se estremece y se agarra fuerte de la escalera y apoyándose de la pared. El cabello recogido de Xavier se le salían del moño, y su rostro de pómulos huesudos, lo tenía todo sudado, jadeaba y dejaba que ya su verga casi flácida, el señor Felipe la siguiera chupando, hasta que se recuperó de la acabada, se la quito de la boca, guardándola de nuevo dentro del bóxer y el jean. El señor Felipe, se puso recto mirándolo a los ojos seriamente, el trallazo de leche que le cayó en la boca y le cruzo la nariz; vino con el dedo, y la recogió, chupando el dedo y oliendo profundamente el olor a semen.  Xavier trago grueso y le dejo de ver, agarro la brocha y bajo de la escalera, la arrimo a un lado y se movió perdi! é ndose de mi vista. Parado ahí todo empalmado y tacando mi verga, al no ver a Xavier, me echo hacia atrás, y salgo rápido para la sala, veo la lija y la agarro me arrodillo frente a la pared y simulo estar lijando esa zona.
La voz gruesa pero a la vez quebrada del señor Felipe, me hizo sobresaltar; –muchacho, ya creo que es hora de comer– giro y le miro, está parado cerca de la mesa, le asiento y me levanto, en eso aparece Xavier secando con la camiseta el sudor de la frente; su mirada era afilada, y su expresión seria –muy seria, para él, que siempre anda jodiendo –. El señor Felipe, nos dice que él, va de salida y no sabe si regresa a la tarde; – cualquier cosa cierran bien aquí si no llego yo vale–, sale del apartamento, dejándonos de nuevo solo.
Nos sentamos en la mesa y comimos de lo que nos trajo el señor Felipe, Xavier seguía serio y yo no sabía qué hacer para romper el hielo.
¿No tenés más porro?  –le pregunto. Y con una sonrisa me ve a los ojos y me hace seña que no, de repente volvió hacer el mismo.
Terminamos de almorzar, y reposamos acostado en el balcón de la sala. Hablábamos de pendejadas, y no dejaba de mirarlo; << y saber qué hace un rato este tío, se dejó hacer una mamada por un viejo >> pensaba en eso y me puse boca abajo, para que no se notara mi erección. Seguimos trabajando el resto de la tarde, el señor Felipe no regreso, y nosotros salimos afuera del edificio, esperamos al papa de Xavier, a que nos viniera a buscar, cuando llego, me dejo en mi casa y ellos siguieron, Xavier antes de irse me grito que más tarde venia para acá.
Mi madre molesta, por haber traído la comida de vuelta, me dice: que la iba a calentar para que la comiera de cena, le digo, que no tengo hambre todavía y me meto a mi habitación. Dejo todo a un lado, y me quito la ropa, me meto al baño y me veo en el espejo; todo mi cabello en bucles, lo tenía blanco por la pasta lijada, las cejas (que se me unen) también estaban empolvadas, me quede mirando fijo, a mis ojos verdes oscuro, pase mi mano por mi barba de varios días, busque detrás del espejo, la afeitadora y comienzo a pasarla. No dejo de pensar, en cómo le daba la mamada de verga el señor Felipe a Xavier, y estando en bóxer, mi verga erecta pega contra el lavamanos, consiente que la tengo parada, empiezo a pegarme duro contra el lavamanos, y pensado en lo que vi; imagine ser yo el que estaba, poniendo a mamar mi verga al señor Felipe, le veía en mente, con su bigote fino apuñado mientras chupa mi falo duro. Pensando en la suerte de Xavi, caigo en cuenta de lo que imagino, y reprocho mi pensamiento, diciéndome; –necesito ver urgente a lucia–. Me meto a la ducha, y me verga aun dura, el agua caía en mi cuerpo y me enjabone; al lavarme la entrepierna, mi verga brinco entre mis dedos, la tenía tiesa y de lado, pesada cayendo hacia bajo, las venas se me marcaba y el glande casi descubierto, brillaba por el jabón. La descubrí del prepucio, estirándola completamente hacia atrás, hasta quedar prensada; estaba roja y caliente, la apreté con los dedos, cerré los ojos y me puse de espalda a la regadera, el agua me caía, eche la cabeza hacia atrás; y me la jalaba lentamente, en mi pensamiento: bloquee lo que vi en el trabajo, y me dedique fue en imaginar; a lucia, teniéndola abierta y dándole duro, me apretaba la cabeza y el tronco de mi verga, con la otra mano tocaba mis huevos guindando, los apretaba suavemente y jala! ba pausa damente mi verga, aun con los ojos cerrado, me esforzaba para ver a lucia frente a mí, desnuda, viéndole los senos, e imaginado que los chupaba. Sin parar de tocarme la verga, comencé a sentir el hormigueo en el glande, y ya estaba jadeando, apretando los diente, sintiendo como empezaba a convulsionar mi cuerpo en cada sacudida, me la apreté, y al comenzar acabar, inducido por el placer, en mi mente; veía al señor Felipe de rodilla abriendo la boca, y recibiendo mis lechazos de semen en la cara, abrí los ojos afincando mi cintura hacia afuera, apuntado con mi verga dura y gruesa, escupiendo trallazos de leche que pegaban contra el vidrio de la ducha, jadee y me estremecía, sorprendido por terminar imaginando al señor Felipe.
Al salir de la ducha me vestí, y buque mi móvil, comencé a escribir a lucia, pero no me respondía. Pensaba que tenía; que sacarme de la cabeza al señor Felipe y Xavier. Agarre mi guitarra acústica para entretener mis pensamientos, tocaba melodía suaves, y así tuve un rato, en eso oigo el grito de Xavier llamándome; me asomo por la ventana y le digo; –Pasa tío, estoy aquí – al entrar sube hasta mi habitación, entra y le pregunto.
¿Trajiste un porro?
Claro, tú sabes que si– me responde con una sonrisa (que lo hace ver como un gato).
¿Viste a mi mamá abajo?
No tío – me da por repuesta.
Nos sentamos cerca de la ventana de mi habitación y el enciende el porro,  comienza a decirme, que tiene rato sin ver a su novia, y se agarra la entrepierna por encima de la bermuda.
¡Ya me hace falta, tío! – se ríe, y me pasa el porro.
Yo no lo creo– le digo mientras le doy una calada al porro.
El sonriendo se me queda viendo, le paso el porro, y me doy cuenta que no pensé, lo que iba a decir. Él se queda viendo fijo a la ventana, sin dejar de sonreír, yo le miraba; tenia puesta la gorra hacia atrás, dejando su melena rubia suelta. Me pregunta.
Eddy… ¿por qué lo decís? – me ve, sin dejar de sonreír, parecía un gato risueño.
Nada, Xavi… no sé lo que digo a veces –le respondo y le quito el porro de los dedos.
Vamos tío… ¡no te hagas el loco! – lo veo y me quedo pasmado.
Vale Xavier… vi como el viejo, te la mamaba – le digo sin verle a la cara.
Él se ríe, y golpea la mano en el muslo, luego me golpea el hombro y ambos nos echamos a reír. Me comienza a decir, mientras nos acostamos en el suelo y fumamos el porro, me dice, que el viejo la mama rico, y desde que empezó a trabajar ahí, el señor Felipe se le insinuó. Yo voltee a verle y sus ojos azules brillaban al anochecer; su nariz era perfilada, y los labios finos y rojos, vuelvo a ver hacia la ventana, y le digo.
Xavi, tú estás loco.
Ah pues… es que la mama rico, deberías dejar que te la mame.
No, no creo que pueda dejar que me la chupe otro hombre – le digo sonriendo.
Así decía yo tío, pero las ganas de soltar la leche a uno le gana.
Negando con la cabeza, le digo que dejemos la conversación, me levanto y cojo la guitarra, él se levanta también y me dice;
Me voy Eddy… mañana temprano eh –
Vale… Xavi… sabes que soy tu amigo ¿verdad? –le digo mirándolo a los ojos y muy serio.
Claro Eddy… lo sé, no me hace falta decirte; que no se lo digas a nadie – me giña el ojo y sale de la habitación.
Tocando la guitarra sentí un mariposeo en mi estómago y me sentí afortunado de tener como amigo a Xavier.
A la mañana siguiente, íbamos ya en la camioneta del papá de Xavier, nos deja en el apartamento y entramos. El señor Felipe no estaba, nos cambiamos de ropa y comenzamos a pintar las paredes de blanco, en la sala. Como a las 3:30 de la tarde, llega el señor Felipe, con su peculiar sonrisa, nos saludas a ambos con un apretón de mano. Nos pregunta si ya almorzamos; y ambos asentimos que sí, él sonríe, va a la cocina y regresa con un vaso de agua, nos dedicas otra sonrisa pícara, y nos dices;  –cualquier cosa estoy en mi habitación– da la espalda y se pierde por el pasillo de las habitaciones.  Yo vuelvo a tomar el rodillo en mis manos, y voy a mojarlo de pintura, cuando veo que Xavier, se me acerca, lo veo; esta con un moño agarrado, y varios mechones de cabello se le salen y caen por detrás de las orejas, tenía la mirada crispada y un sudor leve debajo de la nariz, me toca por el hombro y me dice, agarrándose la verga por encima del jean.
Eddy ¡tengo una parason! Voy a que me la mame –se muerde el labio y mira fijo hacia el pasillo.
Me quedo mudo sin saber que decir. El bajándose el cierre camina hacia al pasillo, voltea y me ve, sonríe, y ve hacia mi entrepierna.
Si queréis te venís tú también –me dice, y voltea caminando hacia la habitación de señor Felipe.
La mandíbula me tembló, vi como desapareció Xavier por el pasillo y me quedé solo ahí en la sala, sostenía el rodillo en mis manos –no sabía que hacer– estaba temblando y con la verga dura dentro de mi bóxer, espero unos segundos, y luego caminando lentamente, paso al pasillo y veo que la puerta de la habitación, medio abierta; me llego hasta ahí, y me asomo. Veo que Xavier esta sin pantalón, solo con la camiseta puesta, sentado en un mueble de tapiz azul, con las pierna abierta, y el señor Felipe en medio de rodilla en cuatro, mamando frenéticamente la verga de mi amigo. Trago  grueso y con la mano empujo la puerta, abriéndola más; Xavier me ve a los ojos, y sonríe, el señor Felipe se da cuenta, y sacando la verga de Xavi de su boca, gira la cabeza y me ve parado en la puerta, giñando el ojo, me dice.
Pasa querido – se lleva una mano al trasero y abre sus nalgas dejando expuesto su culo.
Xavier me hace seña con la cabeza, para que termine de pasar, y acercándome a ellos, voy bajando  el cierre para darle libertad a mi verga dura prisionera por el bóxer. Xavier se para y el señor queda de rodilla sin sacar de su boca la verga dura de mi amigo, me pongo a un lado de Xavi, y el señor Felipe termina de sacar mi verga, me desabrocho el pantalón y cae hasta mis rodilla, mientras el señor Felipe le da una mama intensa a Xavi, con su mano empieza a jalar la mía. Yo cierro los ojos, y me dejo llevar por el placer de su mano experta, siento corrientazos en todo mi cuerpo, Xavi esta arqueado también como yo; cerrando los ojos y disfrutando por la mamada del señor Felipe. Él se saca la verga de Xavi, y se traga hasta al fondo a la mía, mi glande sintió su garganta caliente, y en ese momento pensé << ya sé porque Xavi se la deja mamar por este viejo >>  cerrando los ojos, dejo caer mi cabeza hacia atrás, Xavi pasa su mano colgado su brazo de mi hombro (como si me fuese abrazar) me aprieta hacia él, y siento lo caliente que esta, el señor Felipe agarra nuestra vergas, e intenta metérsela las dos por la boca; mi glande tocaba el de Xavi, y eso me estremecía, –era primera vez que hacia esto y me gustaba– Xavier me ve a los ojos, con cara de placer, chistea entre dientes, baja la mirada y se pone a ver como el señor Felipe nos proporcionaba una mamada a ambos, yo también cruzo mi brazo, poniendo mi mano en su hombro, Xavier me mira, y me aprieta, yo le aprieto duro contra mí y el jadea, no nos dejamos de ver y nuestros cuerpos están pegado de lados, mientras el señor Felipe sigue deleitándose con nuestras vergas dura y gruesa. Xavi me cruza su  brazo por la cintura, me mueve y me presiona mucho más hacia él, en una posición incómoda (pero placentera), el se&nt! ilde;or Felipe lo tenemos en medio de nuestras piernas; mamando a la dos vergas juntas pegadas por el glande. Mi pecho pega ya casi, con el de Xavier, casi estamos de frente uno al otro, jadeamos de placer mientras cerramos los ojos, sentía el cosquilleo en mi verga, y la sensación de estar tocando mi glande con el de Xavi; era demasiado placer junto con la lengua del señor Felipe. Noto que Xavier, esta que no aguanta más, –y yo estoy en la misma– el pegas su frente a la mía; y el sudor de ambos hace contacto, abro los ojos y le veo muy de cerca a los de él, ese azul claro, me miraba seriamente y jadeante, sintiendo que no podía más, un cosquilleo desde mi glande hasta el estómago; siento que ya voy acabar, y Xavier estando en la misma, con su mano me apuña a su cara, e inesperadamente nuestros labios hacen contando; fundiéndonos en un beso profundo, nuestras lenguas se cruzan, y  haciendo contacto con su saliva, siento cuando el chorro de mi semen sale disparado a la cara del señor Felipe, convulsionando mi cadera hacia adelante, Xavier me toma de mis cabellos, pegándonos más en un beso apasionado, dejamos a un lado al señor Felipe y jadeando con nuestras bocas atrapa, Xavier explota muy pegado a mí, moviendo su cadera, acaba en mi estómago, le agarro por la cintura y él se sujeta de mie cuello, pegándolo más hacia mí, le guio el movimiento de cadera sintiendo su semen espeso y caliente correr por mi ingle, ambos jadeamos viéndonos hacia la cintura pegadas, moviéndolas al mismos compas hacia delante. Al terminar de sentir el orgasmo nos vimos a la cara; nuestra expresión era iguales: desconcierto, sorprendidos –nuestra expresión quería decir; ¡qué coño hemos hecho! – nos separamos y ambos teníamos la ingle llena de leche, nos vimos y aun teníamos la los ojos espabilados,! gire a ver al señor Felipe, que seguía de rodilla, viéndonos a ambos con su sonrisa peculiar, nos giño el ojo, y se levantó, y nos dice.
Tranquilos chicos… no ha pasado nada
Con la mirada baja, subo mi pantalón y me lo amarro, salgo caminando rápido de la sala dejándolos ahí en la habitación.
Estoy en el balcón mirando hacia abajo, Xavier está terminando de recoger las herramientas de trabajo. Sin cruzar ni una palabra salimos del edificio, llega el padre de él, y me lleva hasta mi casa, tampoco nos despedimos ahí, –ni si quiera me dijo (como siempre) que venía más tarde a mi casa– me sentía desconcertado, no sabía que pensar, y sentía un dolor oprimiendo mi corazón al ver que Xavier no me dijo nada; si venia más tarde a mi casa.
Entre a la casa y ni siquiera salude a mi madre, me encerré en la habitación y me di un baño –lo más rápido posible –. Aun el sol brillaba en el ocaso, mi madre había salido, estaba en el patio, bajo un araguaney, tocando la guitarra, pero por los pensamientos, no me salía ningún acorde armonioso. En eso oigo el grito de Xavier, llamándome, me alegro pero a la vez tuve miedo.
Desde la puerta trasera le grito, que entre. El pasa y me encuentra sentado bajo el árbol, como si no hubiese pasado nada, con su sonrisa característica en él, se sienta a mi lado, mirando hacia el cielo, me pregunta.
¿Qué está haciendo?
Aquí, haciendo chillar a la guitarra – me acomodo y me pongo igual que él; recostado viendo hacia el cielo. El silencio se hizo incomodo, solo la brisa era la que silbaba. Mirando fijo al cielo, hable.
Xavi…
Umm…
Crees que… hemos cruzado la línea, ¿cierto? – le digo casi ahogado.
El me quita la guitarra de las manos, y se queda viéndome con una sonrisa. Tenía puesta una camisa de cuadro roja, con una cola de caballo en su cabello amarillo. Tomo la guitarra y empezó a tocar una melodía de << Johnny Cash >> y canto…
[The other night dear, as I lay sleeping
I dreamed I held you in my arms
But when I awoke, dear, I was mistaken
So I hung my head and I cried.
You are my sunshine, my only sunshine
You make me happy when skies are gray
You'll never know dear, how much I love you
Please don't take my sunshine away]…. Se detiene y me ve a los ojos, acerca su cara, y pega su frente lisa a la mía, roza su nariz, y dice.
Y que importa si cruzamos la línea… – cerrando los ojos, ambos nos dimos un beso seco.    

 

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Published on e-Stories.org on 02/26/2014.

 

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