Regina Sedelke

Los cambios secretos

Era una noche como cualquiera, cuando anunciaban por los medios; la tele, la radio e incluso por los altavoces desde un coche, que cruzó por la ciudad anunciando, habría que mejorar enseguida el mundo. Pidieron a las personas animadas que estuviesen dispuestas a enfrentar a esta tarea, y acudir a una reunión que tendría lugar en las cuevas más profundas de la ciudad.

 

Muchos estaban durmiendo, mientras publicaron el anuncio, otros lo escuchaban, pero pensaban que no habría manera de cambiar las cosas, mas valdría la pena de mejorar como el hambre en el mundo, la pobreza en ciertas regiones, los niños abandonadas por la muerte de sus padres en las guerras.

 

Los primeros siguieron despreocupados sin saber nada, los segundos se pusieron muy tristes, desesperados e intentaron de seguir viviendo con honor,  cambiar las cosas importantes con micropasos.

 

 

Mientras, algunos eran fáciles de convencer que el mundo, necesitaba un cambio, acudieron a las cuevas para escuchar la declaración. Conmovidos por la importancia, y persuadidos de su éxito fueron a mejorar el mundo.

 

 

Cuando entraron a las cuevas no sospecharon nada, pues todo era como siempre, ya varias veces estuvieron por allí, emprendiendo la excursión los fines de semanas, con sus familias para ver las maravillas, que el mundo formó durante siglos.

 

 

Algunos de ellos empezaron de recelar, cuando vieron el cambio del entorno acostumbrado después de unos metros avanzandos por el pasillo principal. Sin embargo, la mayoría estaba encantado al ver las salas relucientes de limpieza y cromo en vez de las salas de estalagmitas y estalactitas con su brillo especial que deja paralizado  al observador.

 

 

Allá, la sala era tan clara e imponente, fueron recibidos por unos hombres impolutos en apariencia y educación. Les servieron una comida especial y les dieron para beber un vino estupefaciente.

 

Al día siguente salieron de la cueva con los facciones con forma de máscaras. Matando a sus viejos amigos, usando su sonrisa como arma y trasluciendo al mundo sus ojos ateridos.

 

 

Los que pensaban cambiar el mundo con micropasos, se asustaron al ver como cambió. Lo más grave era el frío y la indiferencia que nuevamente entró en la vida. Ahora vieron que haría mucha falta cambiarlo. Lo más importante era devolver la capacidad de ver, el gran valor de la vida. Sin esa capacidad la pena, las guerras y el odio nunca se acabarían.  Entonces, pensarón que no valían nada, ahora tenían que  cargarse de la responsabilidad con la humanidad. Esa tarea no será fácil, no se solucionaría con micropasos.

 

 

¿Estará la pluma lo suficientemente fuerte para luchar contra la mentira? ¿Se convertirá la llama en un fuego desencardenante para hundir el hielo que cubre el mundo? Para que el mundo por fin tenga una oportunidad de mejorarse a si mismo...
 
 
 
                                                                                                               Regina Sedelke

 

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Published on e-Stories.org on 03/02/2007.

 

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