Maria Teresa Aláez García

Ayúdame

Ayúdame.

Ayudame porque cada vez voy cerrando más mi jaula de piedra, mi ceguera diurna, mi barril.

Por que no quiero dejar que mi candil brille para que otro lo apague.

Porque prefiero que en un rincón de mi vida arda una tibia llama que lentamente vaya dando luz y calor a abrir unas puertas a quienes puedan convertirla en llamarada o apagarla para siempre.

Ayúdame.

No quiero ver la luz del dia. No pretendo enseñarla a nadie dado que es mi luz del día, mi apreciación del brillo del sol, mi cosmovision del universo, mi sensación de ser un átomo de la via láctea y un portento de mente divina.

Como tú.
 
Pero yo voy dando pasos en la sal de los caminos y voy intentando echar nieve para que la sal se consuma. Luego echo tierra para que se pueda hacer fértil y quiero poner una semilla con una rosa azul, regarla con mi sangre y volver a dar vida, mucha vida, toda una vida de risas, amor, cielo, flores, risas, alegria, pájaros y verdad. Porque estas cosas no son ilusorias aunque nos pretendan enseñar que sólo las mentes débiles, borrachas, infantiles o inmaduras las quieren ver y que la realidad es sólo el egoísmo, la codicia, el color gris, el negro, la mezquindad, la  pornografia, la frialdad y la carencia de sentimientos.
 
Ayúdame porque en tu fuero interno, como en el del otro, la otra y en el de más allá, vive la necesidad de sentimientos, aunque estén ocultos por manos de acero con guantes tejidos de lágrimas y de colores de flor.
 
Ayúdame porque no quiero que un puente que sirve para unir dos universos sea también puente a un vacío al usarlo de un modo descoordinado e ilegal.
 
Ayúdame a seguir dando un color engañoso a la vida pero real. Que los ojos están creados para ver colores y  discernirlos. Que el gusto ha sido formado para poder saborear y el tacto para acariciar aunque nosotros lo usemos para abofetear, traicionar y tener una lengua de doble filo.
 
Ayúdame a dar seguridad y no inestabilidad. A dar comprensión y no sordera intelectual. A dar entrega y no a meterme en mi pozo de cinco metros desde el que solo miro las estrellas desde que tenia diecisiete años y del que nunca quiero salir.
 
Sé que hay una luz y que es gratuita. Sé que para enseñármela no hay que pagar ni hacer un examen ni demostrar que soy merecedora de ellos. Sé que hay flores, pájaros, animales, gente buena, cariño, que tengo derecho a una familia, al trabajo, a una casa y a la felicidad porque este planeta y todo lo que existe en él se nos ha entregado de manera, así que sólo tenemos el deber de cuidarlo así como de ayudar a todas sus criaturas y el derecho de vivir socialmente como mejor podamos.
 
Por favor: quiero ver el recibo donde consta que Adán compró el planeta a su creador. O donde el primer ser humano dejó constancia de su posesión.
 
De este modo no tendré más remedio que sujetarme a soportar las injusticias a las que unos pocos nos someten.Mientras tanto, ayúdame. Tu eres libre, yo lo soy también. Y quiero sentir esta libertad, quiero tener ganas de vivir, de abrazar sin que me miren como si estuviera loca, de besar sin que me vuelvan la cara, de decir hola y adiós sin que la gente se sienta humillada porque le ha gustado el saludo. Y quiero entender que estas cosas son buenas porque existen y han de continuar vigentes mientras el mundo sea mundo y el ser humano tenga en su cerebro una parcela que sirva para sentir.
 
Sé que cuesta mucho. Sé que alguien a tu lado requerira que le atiendas, que tus negocios son importantes, que  tus hijos te necesitan y que tu casa ha de ser pagada. Sé que si bromeas  y ries de tonterias y se enteran los demas o se te da un motivo para sentir ilusion, alguien vendra a escondidas a verme, a decirme que no te diga nada acerca de su visita y a cerrarme la boca para siempre porque te enseñé que la vida plena existe.
 
Y si no puedes, no sientas rencor. Todo lo que nace tiene que morir. Pero seguro que en esta vida donde todo da tantas vueltas y cuando yo no sea más que el abono de mi rosal azul, alguien ocupará mi lugar en ese pozo y dará conocimiento del brillo de otras estrellas que no serán las mismas pero que seguirán brillando y dando noticia de lo grande que es el universo y que hay cosas que pueden cambiar pero que nunca, nunca se acabarán.
 
En mis lágrimas dejo mis letras y mis versos, mis dibujos y composiciones. Seguro que sabrá lo que ha de hacer con ello.
 
El mar, siempre el mar... el mar... recogerá del aire todos los besos.

 

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Published on e-Stories.org on 07/13/2007.

 

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