Maria Teresa Aláez García

Lo cierto es

En cierto momento, fue para mi marido, poco antes de irse… y tras volver. 

 

No creas todo lo que lees, ni lo que ves, ni lo que escuchas ni lo que sabes.

Ni tampoco creas en lo que lees, ni en lo que ves, ni en lo que escuchas ni en lo que sabes.

 

Palabras que salen de la boca llegan al oído. Palabras que salen del corazón, llegan al corazón.

 

Dedicado a XSA.

 

I

Lo cierto es que no te olvido.

Me da igual todo.

Que rías.

Que llores.

Que me insultes y me desprecies.

Que otras mujeres aplaquen tu sed.

Que pasen los días y las noches sin fortuna

o que el silencio me grite al oído

porque la soledad busca mi compañía.

 

 

II

Mi corazón es piedra en bruto

de yesca podrida,

de pedernal vetusto,

de pálpito deseoso de tu presencia.

Y solo una máscara de desgracia

de burda imitación de lo chabacano,

de risas amargas en las comisuras de los ojos

de historias repetidas lastimosamente

para entretener a otros

ha sido colocada para ocultar

ese color de vida que quiere salir y ser prendido

por la mecha de tus palabras,

por el color de tu sonrisa,

por tu mirada recelosa y el abandono tuyo

de mí.

 

Lo cierto

es que no puedo olvidar que te amo.

No puedo apagarte.

Lo siento.

   

III

Lo cierto es que me ahogo con tu ausencia.

La sábana de olvido aprieta mi garganta y es fría

Fría como la ausencia de tu olvido.

Adusta como el silencio que arrastra los minutos hacia la nada

Camina la vida a mis espaldas agostando los momentos funestamente.

No sé vivir más que en el vilo de tus noticias

Pero quiero olvidarte para dejarte libre

No soy justa.

 

IV

Y mi cerebro ha hecho hincapié en mi necesidad de tu azúcar

El que no me das pero que me invento

 y ha hecho notoria la soledad de tus huesos

los que nunca abrazaré cuando la nostalgia te invada

o la piel que jamás rozaré cuando los nervios

te jueguen faroles imprevistos.

 

V

Lo cierto es que no sé qué hemos encontrado

o qué hemos visto

que uno guarda  y el otro ha aborrecido

pero que desea

esperando que un día vuelva para llenarlo de comprensión

entendimiento

o dicha.

O nada.

El poder mirar donde nadie puede ver.

 

VI

Es de noche pero pronto entraremos en la órbita solar y la luz hará acto de presencia.

Y me ha parecido sentirte un poco.

Te siento feliz y solo.

Y sigo soñando tus caricias en la piel de mis sentimientos.

Tus luces doradas en mi cuello.

Las rosas de tus besos en los ángulos perdidos de la conciencia.

Ha sido un breve instante.

Y me dan ganas de gritarte que te quiero y que quiero estar contigo.

Que no me importa la edad ni tus neuras ni tus insultos ni tu vergüenza ni mis castigos.

Pero no puedo porque me odias.

Ya no te leo.

Te siento.

Sólo un poco.

Te quiero.

Gracias, muchas gracias.

 

 

24 de agosto de 2002

 

 

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Published on e-Stories.org on 09/21/2008.

 

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