Maria Teresa Aláez García

En siete minutos

¿De qué puedo escribir  o sobre qué puedo escribir en siete minutos contados?

Sobre los puristas que se dedican a criticar a los demás, comparándolos con la imagen de gente que quizás sean peor personas que aquellas a las que critican  y a las que se ven grandes porque salen en la tele o se las llama a recitar muchísimos discursos. Además son personas que piensan que la vida es y ha de ser obligatoriamente como la tienen creada en su cerebro y odian todo lo que se salga de esos órdenes. No lo toleran, son exigentes y lo discuten. Etiquetan hasta el papel higiénico y suelen frustrar mucho a sus hijos que se convierten en personas de malas intenciones con buena educación. Un gran modo de llamar la atención.

Leí un artículo en un periódico regional de una amiga mía. En él hablaba ella también de dichos puristas. No fuman. No beben. No hablan mal de los demás. Cumplen con su óbolo.  No molestan para nada. Y de eso hablaba esta amiga. De lo poco que se molestan. Se molestan tan poco que hasta evitan para no tener que molestarse. Ante lo desconocido no se molestan para no molestar a su vez y ante lo conocido para que no se disgusten. Así privan de dar su ayuda o compañía excepto a personas que bajo su calibre, pueden ser molestadas por su compañía por tener dinero o tener poder o salir en la tele… tomando dicho aparato como referencia. En la era de la imagen, la imagen es lo que importa y parecerse a gente guapa que sale en la tele o en los periódicos y vende su imagen. No importa lo que cada cual sea o haga o cómo lo haga, no. Es imprescindible que salga en la tele y vaya a muchísimos escenarios para que se le valore.  Así dejan a otra mucha gente que puede necesitarles, desamparada. Y por evitación, llegan a dejar hasta en soledad completa a la vecina de más edad que vive sola al lado.  O no molestan si escuchan una batalla campal en la casa de los vecinos. Claro, no vaya a ser que ocurra como con el profesor que con su buena fe, salió en defensa de la muchacha y está fatal en estos momentos. Poca gente conoce lo que es la negligencia o la evitación o quizás aquello que antiguamente se llamaba pecado de omisión. El saber y no hacer o decir y el callar como una … De esta última actitud deriva luego la manipulación y otras florituras. Una persona camina por la vida con cara de póker, ocultando sus intenciones y por medio de cursillos de venta, imponiendo o usando a gente de buena fe para luego faltarles al respeto o estafarles y decir que han sido ellos, poco inteligentes, y que se ofenden por que quieren, que si fueran listos, pasarían por alto todo eso.  

Gracias a la negligencia y la ocultación, al pasotismos, los niños crecen inmaduros e inseguros, poniendo a veces a los padres en su sitio. Se ha omitido la ayuda en carretera a accidentados. No se ha impedido, al contrario, se ha favorecido a un agresor en su casa por que sabe que nadie llamará a la policía cuando grite su esposa por no armar escándalo.  Se produce acoso en todos los sentidos. Muchos delincuentes siguen pavoneándose por la calle porque sus víctimas no son capaces de decir ni mu para que no se diga de ellos que quieren llamar la atención sobre sí mismos a la hora de denunciar el delito. Y su unimos a la negligencia, la omisión, la cultura de la imagen, los niveles, las etiquetas y las mentiras a barullo, tenemos las bases que forman la estructura de nuestra sociedad occidental. Más el robo, sea a mano armada o sin ella armada, el robo a la gente humilde para que se enriquezcan los más ricos y se empobrezcan los más pobres.

Gracias a todo esto  y sobre todo a la cultura de la imagen, nos ponemos en función de qué dirán. Qué dirán de nosotros, qué pensarán de nosotros.  Y las personas inseguras que necesitan rodearse y ser atendidas por personas que han llegado lejos según los parámetros de nuestra sociedad, se convierten en adalides defensores de la pureza de nuestra sociedad y abaten a quienes por arriba, abajo, delante  o detrás de la misma, es distinto. A la gente sin cultura; en lugar de preguntarse a qué viene tanta pereza entre la población infantil y tanto absentismo y tanta insatisfacción en el aula, se van a prostituir a la infancia o los violan  y los maltratan a los niños y a las mujeres. En lugar de preguntarse por qué los trabajadores rinden tan poco con la miseria de sueldo y el contrato basura, los cambian y nunca llegan a consolidarse porque han de ir enseñando constantemente a los nuevos trabajadores. Y así sucesivamente, sin parar tanto en horizontal como en vertical.

Y luego todos caemos en el mismo vicio. Si es que somos una perla, negra, rugosa y diría yo que averiada por todo su orbe perlado.

 

 

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Published on e-Stories.org on 11/30/2008.

 

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