Maria Teresa Aláez García

La tombola del terror

LA TOMBOLA DEL TERROR.

En esta feria de la vida, siempre vamos tentando a la suerte. En lugar de contar con lo que tenemos ante nuestros ojos – aunque sea un engaño debido a que solo son efectos luminosos etc.… - o podemos palpar o podemos confiar con pruebas reales en que es cierto – como los niños pequeños, pues somos, actuamos y pensamos como menores en nuestra andadura por la existencia de la vida humana – especulamos, probamos varios métodos de conseguir las cosas rápidamente sin usar el trabajo y las horas de entrega. No me refiero a las pruebas que científicos y experimentadores realizan para ver como trabaja un objeto, un proyecto o un sistema. Me refiero a lanzarnos a tontas y a locas a ver como va a ir todo sin pensar en las consecuencias. Igual que al hablar o al escribir lanzamos las palabras y una de dos, o pensamos en un publico definido para atacarlo y nos olvidamos de quien desconocemos y que también puede recibir el impacto de las mismas o simplemente, enviamos mensajes sin aclarar completamente las cuestiones que las personas que leen, pueden reflejar en sus mentes, así actuamos en la vida.

Nos tomamos la vida como un juego. Entramos en la feria social donde los feriantes ofrecen sus posibilidades y perspectivas para que elijamos. A todos no nos gustan las mismas casetas ni las mismas atracciones. Elegimos las que sean mas acordes con nuestra personalidad o las que conozcamos mejor, así como las que, aparentemente, tengan mejor aspecto. Y obviamos que en todo hay un truco que no queremos encontrar so pena que haya algún estimulo que nos obligue a luchar por ello.  

Los feriantes buscan su propio provecho. En pocas ocasiones lo hacen por el placer de ver a la gente disfrutar de su atracción.  Pretenden sacar el mayor caudal posible para hacer frente a una serie de gastos y de impuestos y sanciones que igualmente han de pagar quienes acuden a sus atracciones. No dejan de ser empresarios al mando de sus negocios y al servicio de la población, agarrando sus instintos por medio de la satisfacción inmediata, a menudo colocando precios abusivos para quienes desean o comprar los objetos que se ofrecen, los boletos de la suerte o entrar a alguna caseta determinada.

El por que de la comparación con una feria: porque hay gente que se toma la vida como un juego, como una broma. Y a quienes participan de  ella como peones anónimos que mueren o viven o se canjean por una pieza más importante.  Dicen que la vida es una tómbola y el mundo lo es también. Dudo que la esfera planetaria tenga algo de tómbola. Quizás los elementos naturales y las catástrofes, aunque siempre avisan de una u otra manera. Y somos los humanos quienes no queremos darnos cuenta de esos avisos porque no nos conviene. Saludo con todos mis respetos a los feriantes porque son personas que tienen una vida realmente dura y difícil, viajando como nómadas de una ciudad a otra, montando y desmontando las ferias para poder darnos unos días de sonrisas, color y alegría y a quienes a veces no les compensa lo ganado cuando han que equilibrar gastos e ingresos. Aun así no faltan todos los años a sus citas en su ruta y continúan con su amabilidad y buen hacer.

Siempre hay quien actúa con falsedad y retorcimiento. No paga los impuestos o el seguro o no pone las medidas precisas para que su atracción vaya bien. O cambia materiales, o coloca algo comprado de manera sospechosa y se pone en peligro el, pone al público que lo visita y al resto de los feriantes, sobre todo quienes lo rodean.

Falta hablar de la persona que alquila el terreno. A saber como ha conseguido dicho terreno. Herencia, tras haber, unos antepasados suyos, asesinado a otros dueños del terreno o haberlo tomado por la cara, haciéndolo suyo simplemente por haberlo trabajado. O haberlo comprado a quienes lo habían heredado u ocupado.  Estas personas o el ayuntamiento, que por demarcación dice que esos terrenos pertenecen al pueblo, dado que el terreno fue históricamente ocupado por ellos y por sus antepasados a coste de sangre, fuego, ideas, y barbarie. Y no eran tontos, no. A pesar de no tener los conocimientos del siglo XX, sabían perfectamente engañar, lo que era un asesinato y manipular. El hambre y la necesidad agudizan la inteligencia y el ingenio.

La persona que alquila el terreno o el ayuntamiento que lo pone en alquiler, gana unos impuestos a veces desorbitados y que en pocas ocasiones queda en las arcas municipales y muchas más quedan en las arcas privadas.  Esta persona es la que maneja las operaciones en la oscuridad. Es la “mano negra” que simplemente, queda al tanto de lo que se hace en su terreno y se mantiene al margen mientras otros se lo ocupan. Posiblemente si ve algo que pueda favorecer a su terreno, intente llamar la atención sobre ello o desarrolle algún tipo de estrategia para ganar más pero mientras tanto, permanece a la sombra, aunque todo el mundo lo conozca.

En una feria hay todo tipo de personas. Además de los feriantes y trabajadores y el publico que asiste por diversión, también pululan los enemigos de lo ajeno y los enemigos de feriantes o de la feria misma como institución de diversión. Los enemigos de lo ajeno, a ganarse la vida con sus tretas y los otros, a intentar boicotear el recinto, el terreno o las casetas para impedir que la feria siga adelante en lugar de irse a su casa y dedicarse, por poner un ejemplo, a darse duchas de agua fría, a estar con su familia o a realizar crucigramas. No entiendo bien a la gente que no le gusta una cosa y en lugar de mantenerse aparte u olvidarla y dejar que el resto de personas que gusten de esa cosa la disfruten a placer, van a estudiarla, a saber todo sobre ella y a atacarla como sea. A quienes el asunto, cosa o persona les haya hecho daño, lo entiendo, o les haya favorecido. A quienes no les haya ni tocado, pues no.  A mi no me gustan las matemáticas, quizás por desconocimiento, pero me olvido de ellas, ni las toco y es mas, suelo evitar todo contacto con algo que hable de matemáticas. Francamente, me olvido de que existen anillos, grupos y elementos booleanos, números reales, racionales, irracionales y demás familias, integrales, derivadas y cosas similares. Puede que me entretenga un ratillo mirando el desarrollo de un problema. Era lo único que me gustaba: desarrollar ecuaciones. Pero cuando me choque con las ecuaciones o valores que hacen cero a una función y que no salía el cero ni el vacío por ningún lado cuando x tiende a cero o a infinito o más allá, decidí que aquello no era mi camino.

En fin. No suele ocurrir a menudo pero si muchas veces, que se haga mala publicidad de la feria en cuestión o del circo, se intente ridiculizar, se ponga una critica mala en el periódico o se ponga mal ambiente en el recinto para que la gente no compre entradas y no participe. También se acude a robar o se realiza algún sabotaje. A veces esto ha costado la vida de algún inocente. Al margen de la gran inconsciencia de la gente que ha sido causa y victima de muchos accidentes.

Que ocurre cuando una feria monopoliza una ruta. Hay problemas. Y si lleva mucho tiempo monopolizándola y ve que otra feria cambia su ruta, eso supone que le acarrea perdidas. Así que se dedican a hacerse la vida imposible. Incluso a atacarse entre ellas. Sin darse cuenta de que a la gente le puede gustar las dos ferias. O quizás ninguna de las dos.   Es un choque entre dos sociedades a menudo totalmente distintas, dos hechos sociales que intentan influir sobre la masa indecisa. Como si la masa no tuviera conciencia para elegir lo que desea hacer y fueran en realidad los corderos sin seso que muchos pretenden poner como característica principal de la misma. La masa esta compuesta por personas que viven, realizan elecciones todos los días, mantienen un trabajo que da de comer a muchísima gente además de a ellos mismos  y deciden o no sobre quienes quieren que les gobiernen, además de traer al mundo mas elementos engrosadores de la misma masa para perpetuarla. Más publico para la feria o incluso más feriantes potenciales.

Realizar entonces una propaganda negativa hacia una feria u otra no es positivo. El dueño del terreno quiere mantenerlo ocupado y ganar cuanto mas mejor, así que permite siempre que vengan las dos ferias. Pero no le apetece que la gente ocupe y destroce el terreno gratuitamente. O incluso que vean la luz en cuanto a la procedencia del terreno y a sus posibles títulos nobiliarios y descubran la falsedad a la que están sometidos. A la masa hay que mantenerla ignorante y engañada. Así que promueve publicidad negativa en cuanto a los dos bandos de la masa.

Y comienza una suerte de jugadas para estar, desde la sombra, favoreciendo su propia fortuna.  Manteniendo al margen su propia opinión, se dedica a hablar de la opinión ajena, tergiversándola en ocasiones. La masa que acude a verlo, escucharlo, hablar con el, confiando en su linaje, señorío o su educación le hacen caso.  Y el lo que hace es hablar bien solo de la feria que le da más a ganar. Y a una pequeña parte, de la otra feria, para no perderla. Así se asegura la continuidad de ambas ferias. Pero los feriantes ven disminuir sus ingresos y se dedican a hacer una segunda guerra por su cuenta para provocar la huida de la feria oponente o su desaparición. O se integra con ella o se van para siempre. La suerte esta echada y comienza el juego. La terrible tómbola dirá quien vive, quien muere, quien mueve y quien ha de pasar.

 

Así ocurre en nuestros países con las autonomías,  con el estado de la población de dichas autonomías y sobre todo, con los terroristas. Aprovecho el mensaje para condenar los distintos atentados cometidos. El de la casa cuartel de Burgos, el de Palma de Mallorca con dos victimas y el espantoso atentado de Arrigorriaga. Normalmente, cuando hay un atentado, suelo denunciarlo, sea donde sea, me da igual. En Estados Unidos, el Líbano, Irlanda o en España. Lo deje de hacer cuando algún cabeza de serrín me dijo algo de que no podía hacer nada para evitarlo y que si no sabia de lo que hablaba, mejor que me callara. No, no puedo evitarlo, es cierto. Pero si hablar sobre ello, condenarlo, analizarlo, intentar ver el por que. Porque además lo siento por las victimas y por los asesinos. Que ha podido pasar por la cabeza de esos muchachos y muchachas para actuar de modo tan frío y calculado y además, encima piensan que están haciendo un favor para su país o su movimiento y quizás su mismo miedo les lleve a actuar de modo irresponsable. En el fondo no son ignorantes, saben que están haciendo daño y aunque intenten convertirlo en una guerra, saben de sobra que no lo es.

Que un hombre solo, Sabino Arana, escribiendo un libro donde hablaba mal de los castellanos, haya organizado semejante barbarie. Pues no me lo creo al igual que dudo que Hitler actuara solo por mucho que escribiera su “Mein Kampf” y que fuera el único cerebro pensante de toda la carnicería que realizo. O una de dos: o quienes le rodeaban eran almas de la caridad, blanquitas, sin opinión propia y Arana y Hitler llevaban constantemente encima un chaleco con bombas y metralletas de mano para asesinar al instante a cualquiera que se les opusiera o alguien por detrás ayuda y apoya a toda esta clase de personajes y a sus seguidores para conseguir mantener a las masas atemorizadas y quietecitas.  Porque es una lastima que se haya de seguir usando el método del terror, como en Francia en sus peores tiempos, para hacer que la gente obedezca. Pienso en las victimas. Tenían una vida que ha costado esfuerzo, trabajo, disgustos  y alegrías. Una familia que no les va a volver a ver. Responsabilidades de las que no se van a poder volver a ocupar y gente a su cargo que necesita su cariño y su apoyo y que se verán privados de ello mientras que los otros seguirán caminando por la calle, con miedo o no, sus familias no se privaran de verlos, ayudarlos y apoyarlos en sus empresas porque puede que algunos crean en lo que dicen y hacen. Todos no. Y la supervivencia obliga muchísimas veces a hacer cosas que no se desean. El síndrome de Estocolmo campea por sus respetos por donde vive esta gente. Y quienes son los que inducen a actuar así a estas personas: quizás intelectuales que han barajado mil veces las ideas que han estudiado y que solo se han limitado a eso, a estudiar y a  tragar como loros el conocimiento adquirido sin pararse a pensar en lo cierto o falaz de las ideas que defienden.  También están quienes posibilitan la aparición de estas ideas con argumentos igual de falsos para seguir manteniendo a jóvenes y adultos en esa ilusión cruel, en esa mentira. Y la persona oscura que esta de fondo… se dice que estas personas trabajan con la garantía de las altas esferas. Si no, ya se hubiera acabado con este martirio. Las altas esferas sociales, políticas y económicas acaban con lo que les molesta a golpe de billetera. Si no han acabado con esto es porque les conviene tener un instrumento que mantenga a las masas quietecitas y sin moverse para que no se amotinen contra ellos, les hagan comer sus propias mentiras y los lleven a la horca, a la guillotina o al paredón por manipular y aprovecharse de todo el mundo. Que todos lo sabemos pero no lo queremos ver.

Hay otra clase de victimas. La gente que vive en esas ciudades. Se sienten inseguros y tienen miedo, cosa que es la más normal del mundo. El afrontarlo y decir que no ha sido nada, que han tenido mucha suerte, es un rasgo de valor por parte de estas personas. En la lotería del terrorismo, no se sabe cual va a ser la victima ni quien el verdugo. Además estas personas viven en lugares donde hay un riesgo de que los ataques sean mayores. Y continúan ahí. Que le van a hacer. Es su lugar de nacimiento o adopción, es donde trabajan, comen, duermen y aman. Con su permanencia lo defienden a toda costa aun sabiendo que ellos son quienes necesitan más protección. Son personas geniales porque siguen apoyándose unos a otros, a pesar de los pesares, siguen defendiendo su identidad, cultura y sociedad y lo hacen de modo pacifico, con miedo y con tristeza pero estando ahí, con su presencia. Eso también es un grado en esta lucha de todos los días. No el quedarse porque no tienen mas remedio sino el seguir su rutina diaria sin cambiarla ni un ápice aunque en su interior han sentido la estocada del terror.

Y los militares y policías que arriesgan sus vidas cada día. Como en todas partes, hay buenos y hay malos, por supuesto. Pero estas personas, sean como sean, con cerebro o sin el, como dicen algunos, hacen algo que no hacemos todos. Exponen sus vidas diariamente, salvando la nuestra y tratando con lo peor de la sociedad. Ellos ven cosas que nosotros no veremos en nuestra vida. Y nos liberan de tomar unas decisiones que al común de la gente le pesaría enormemente. La familia que les rodea, padres, hermanos, hijos, esposos, esposas, también tienen un enorme valor. Han decidido hacer una vida en común con estas personas, han elegido seguir a su lado y saben que corren el riesgo de verlos salir por la puerta para despedirse para siempre. Aunque parezca melodramático, ayer hubo dos ejemplos de lo que acabo de decir. Esta familia cuida y ama a estos hombres y mujeres que cada día se arriesgan a no volver mas y que ofrecen su cuerpo y su mente, mas o menos limitada, mas o menos inteligente, para que todos podamos salir a la calle, respirar limpiamente y pasear en paz con nuestras familias con la seguridad y la tranquilidad de que estamos protegidos.

Y es que seguimos siendo tan inmaduros…

Gracias a esas victimas, a sus familias y a quienes han padecido los atentados de cerca. O de lejos. Al menos el mundo, aunque sea por ese miedo recibido, seguirá girando porque estas personas pacificas y sensatas, procuraran que siga siendo así.

 

 

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Published on e-Stories.org on 07/31/2009.

 

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