Maria Teresa Aláez García

Giro ... a saber donde... 2

Y no quiero pensar. Como piense, me arruinare la vida.

Vamos a ello.

Coger el coche. Debería dejarlo en la cochera y coger autobús, metro o taxi. Estos días me debo de concentrar más en el trabajo y menos en cosas que puedan dañarme.

Que locura. Creía que lo tenía todo controlado y lo que tengo es un embrollo que cada vez es más mayor. Pero se que estoy haciendo lo que debo. Y la soledad me gusta hasta cierto punto. Las responsabilidades no me gustan nada. Pero para eso las adquirí, para cumplirlas.

Que gano marchándome. Y que gano quedándome. Nada. Y que gano volviendo a casa. Nada. Ganan los demás. Por un lado con mi partida ganan unos, por otro con mi llegada ganan otros. Son todos felices pero…yo… ¿en que lugar estoy yo?

No se donde estoy. Cual es mi obligación real. Donde debo quedarme. Donde debo ser útil y de donde debo marcharme.

Avisare de que me llamen a y cuarto.

A dormir. Si puedo.

Creo que si puedo.

…………………………

-        Buenas tardes. ¿Cómo se encuentra?

-        No muy bien. Hay mucho lío por resolver.

-        Es normal. Tras una ruptura…

-        ¿Quién le ha dicho eso?

-        Ha llamado a ver como se encontraba.

-        ¿Y eso?

-        Y necesita dinero para irse el fin de semana.

-        Claro.

-        Y se lo dará.

-        Si. Pásele este talón.

-        No se puede dar caprichos a quien no los merece.

-        Es pasajero. El sábado esto se habrá acabado.

-        De corazón y sin que usted se lo tome a mal: no se puede tener tanta bondad.

-        Da igual. Páseme la agenda y venga a tomar notas, por favor.

-        De acuerdo. Enseguida voy.

El móvil nuevo. Bien. Con todos los números necesarios. Hasta el de mi casa de ahora y la de antes, los jefes, los clientes principales, todo. Hay alguno que debo eliminar. No quiero correr el riesgo de llamar con este móvil. Ya esta.

Me entretendré un rato. Enviare un mensaje sms, general, para anunciar el nuevo móvil. Este teléfono, fuera también. Mejor.

Ahora eliminare ciertos teléfonos del otro para evitar el llamar también y que no llegue el sms.

Hecho.

Paso teléfonos de un lado al otro y dejo un móvil para empresa y el otro para casa.

No, entonces mejor no doy el teléfono nuevo. Solo para casa. Y para los amigos y conocidos más cercanos. Por lo tanto, elimino a los amigos comunes que hice en estos últimos años. No quiero ningún contacto más.

Que estoy haciendo. Que locura. Y si pide la vuelta. Pero no. Me ha pedido dinero para irse. No, estoy haciendo lo correcto y no quiero pensar. Ya tiene su dinero.

Seguiré con los dossiers. Los proyectos. No creo que pueda hacerlos. No puedo pensar. Tengo un bloqueo. Hare las tareas que no requieran pensar y conforme descanse, realizare las otras tareas. Quizás sea bueno tomar algún zumo o algo de fruta y salir un poco de este despacho.

Tengo la maquina fuera.

Que raro, no me encuentro la cartera. No suelo llevar dinero en efectivo. Y a quien le pido el dinero en efectivo. Tendré que bajar un momento al cajero. Si bajo ire de paso a comprar. Es solo unos momentos.

Pocas ocasiones he tenido para visitar las dependencias exteriores de la empresa. Es buen momento… mañana. Pediré a mi secretaria que me traiga algo.

Leeré los informes que tengo sobre la mesa y empezare a organizar estas dos semanas.

Será cuestión de ir llamando a las dos personas     con las que me implico: la que me sustituye y a la que sustituyo.

Después llamare a mis empleados para decirles lo que hay que hacer. No. Mejor lo organizo y los llamo mañana a primera hora.

Y ahora a hacer un recuento de lo que me tengo que llevar y una recta cronológica para saber tiempos, condiciones, plazos. Es por donde tengo que empezar.

Si pienso en estas cosas no pensare en lo otro.

En por que.

Por que esta ocurriendo todo esto de repente.

Ayer llegue a casa bien. Y ahora todo el mundo ha cambiado de repente.

Que hice y que no hice.

Creo que mas bien la pregunta es lo que no hice.

Que no hice.

Si era la soledad, por que no me lo dijo.

Si le faltaba algo. Por que no me lo dijo. Por que no me llamo.

Será que le di todo.

Será que no le di nada.

No lo se.

Será un ciclo de esos que hemos de cumplir porque en la vida hay que superar unas cosas y otras no.

Voy sintiendo mucha rabia progresivamente.

No entiendo por que me ha ocurrido esto a mí.

Es que no entiendo nada de nada. No lo vi venir, no lo pude preveer…

No me puedo concentrar. Se me va la cabeza.

Ah, aquí esta el zumo. Así me entretengo tomando algo. Mañana pagare lo que debo. Gracias. Preparare enseguida una carta para que a esta mujer le suban el sueldo

No digas tanto “gracias”, “por favor”, “perdona”. Me educaron así. A dar las gracias por el favor recibido, a pedir las cosas por favor y a pedir perdón y a perdonar. No soy un animal. Soy un ser humano. No soy un robot. Soy una persona. Persona. Persona…

No se ni lo que soy.

La carta esta preparada. A esta mujer la tienen que poner fija y aumentarle el sueldo por el buen trabajo que esta realizando. Igual la colocan en mi puesto. Se que no, que vienen alguien de fuera pero ella se merecería ese ascenso. Esta en todo, en todo. Además es discreta, prudente, eficiente.

Organizar a no se cuantas personas para hacer el trabajo de dos semanas es una tarea ardua. Y sobre todo conocerlos y saber quien rinde más o quien rinde menos. Y tengo reuniones que no puedo aplazar. Tendré que venir alguna vez más. Puedo espaciarlas pero no aplazarlas. Aunque al venir desde la península posiblemente puedan agradecer que vuelva a ella y realizar un traslado mas pequeño y menos complicado. Bueno. Los emplazare allí.

¿Qué estoy haciendo con mi vida? Y que preguntas se me ocurren ahora. Preguntas que nunca he tenido la necesidad de hacerme. Puestos a valorar, debo de estar haciéndolo fatal, fatal. Si me entrego totalmente, mal. Si paso de todo, peor. Si doy mitad y mitad, no llego a ninguna parte.

Estos pensamientos son recurrentes. Al salir iré al medico y que me recete algo para poder dormir con tranquilidad y poder salir adelante en el negocio, dado que en otras cosas no puedo salir adelante. Creo que me entrego demasiado a mi negocio. Pero en su momento, también me entrego demasiado a las otras cosas. En esta sociedad no se puede hacer nada más.

No se.

Pienso para mí. O para los demás.

No puedo hacer más.

¿Por qué no me dijo claramente lo que quería? He de adivinar… no puedo pararme a adivinar. Nos llevábamos bien, estábamos de acuerdo con la vida que vivíamos. Supongo que si es feliz es porque hacia lo correcto y yo no soy feliz. En algo debo de equivocarme.

Ya es la hora.

No aguanto más. Seguiré mañana.

Me alegro de que no se me obligue a hablar por teléfono.

-        Buenas tardes. Voy a descansar.

-        ¿Volverá mañana?

-        Si, claro, hay mucho que hacer. Hasta el viernes estaré por aquí y la próxima semana, vendré de cuando en cuando.

-        Le he reservado billetes para el viernes por la tarde.

-        Gracias. Quería pedirle que estos días llame usted a mi familia para ver como están y para darles noticias mías. No creo que pueda atender a nadie por teléfono.

-        Descuide. Ya les llame y les tranquilice. Aunque no esta de mas que al menos les dedique cinco minutos.

-        Tiene toda la razón. Lo haré. Gracias. Que pase buena noche.

-        Buenas noches, igualmente.

Eficiente, del todo.

Y ahora, a dormir. Mañana, si tengo ganas, ya comeré. No puedo ahora, comer ni beber.  Una ducha, ropa limpia, dormir… llorar… dormir…

Voy al médico ahora mismo.

…………………………

-        “¡Hola mi cielo!”

-        “Hola, cariño.”

-        “Te quiero.”

-        “Te quiero.”

-        “Yo mas.”

-        “Creo que yo, mucho mas”.

-        “El viernes, por fin.”

-        “Lo estoy deseando. Que largos se me están haciendo estos tres días.”

-        “¿Ha vuelto?”

-        “¿Quién?”

-        “Quien tu ya sabes”

-        “Ah. Ni me acordaba. Llame esta tarde y me puso con su secretaria. Ni una palabra. Me envió un talón y santas pascuas.”

-        “Bien, bien, eso me tranquiliza. Porque no necesito trabajar, tú lo sabes, pero lo que me queda es para abastecerme toda la vida y no me conviene derrochar para tener mucha vida. ¿Ha dicho algo de cortarte la manutención?”

-        “No hablo al respecto mas que de que no me faltaría de nada. Imagino que pensaría en ropa, comida y mis gastos”

-        “Tu entiende, cielito, que yo he de guardar y conservar. Las cosas buenas se acaban pronto. “

-        “Si viviéramos juntos, todavía seria menos gasto. Dado que el gasto por alquiler seria para ti, para poder abastecernos. ES un gran gasto. “

-        “Ah. ¿Qué la casa no era vuestra?”

-        “No. ¿No te lo dije? Es alquilada. No podemos permitirnos comprar una casa como esta”.

-        “Ah. Bien. Claro. Yo había entendido…”

-        “Bueno, sea lo que sea lo que hayas entendido, no cambia nada, ¿no?

-        “Nooo… no… claro que no…”

-        “No.”

-        

…………………………

Amanece. Que no es poco, dicen por ahí.

Siempre salgo antes de que amanezca. No me había parado a mirar como amanecía. La luz suave, los rayos calidos del sol…

Pero la angustia no se quita.

No entiendo el por que de este abatimiento. Las expectativas, la ruptura de la seguridad sentimental. Hay que angustiarse por cosas peores. Una ruptura sentimental no es lo peor que hay. Violaciones, asesinatos, hambre en el mundo. Esto no es nada. Hay países donde se reirían a carcajadas de mí y me lo merezco.

Hoy recojo el contenido del despacho.

Voy al trabajo.

-        Han llamado del despacho. Que acuda usted cuanto antes.

-        De acuerdo. Si puedes dejarme sobre la mesa los informes, las llamadas y las citas. También alguna caja de cartón de las que he traído.

-        Descuide. Acuda usted a la llamada.

-        Pase por favor.

-        Buenos días. Tanto gusto.

-        Aquí le presento a la persona que será su sucesor. En breve. Esta deseando empezar.

-        Bien. Si quiere venir conmigo, le pongo al corriente del trabajo. Hoy vaciare el despacho.

-        Sabemos que todo sigue su curso a pesar de los pesares. Sigue siendo usted un trabajador exigente.

-        Gracias. No hago más que cumplir con mi obligación.

-        Bien. Saludos y hasta la próxima.

Ante mi un joven de mas o menos mi estatura. Ojos inquietos y semicerrados. La boca, sin sonreír, mas cerrada aun.  Solo observa. Habla poco o no habla. Tiene un gesto de desconfianza. No dudo que sea un buen trabajador pero no lo veo claro. Bien, cada cual sabe con que colaboradores cuenta.

-        Si nos acercamos a mi despacho, podemos charlar y dejarte al día con el ritmo del trabajo.

-        Bien.

-        ¿Cuándo vas a incorporarte? Yo no lo hare hasta la próxima semana.

-        

-        No quiero marcharme sin dejar todo aclarado y presentado.

-        

-        No dudo de tu valía. Es para poder proseguir con lo pendiente y dejar cosas aclaradas.

-        Bien.

Más lacónico que yo. Espero que todo esto no de disgustos a nadie. Cuando le presento a mi secretaria, la saluda de reojo y le dirige un “hola” igual de lacónico. La conversación sigue toda en el mismo tema.

Ya tengo alguien de quien ocuparme y un tema o mas con los cuales entretenerme y dejar de pensar. En otras ocasiones me aferre a la poesía, a la música, al amor, a la familia y ahora me aferro al trabajo. Por lo menos resuelve en parte la vida diaria.

…………………………

-         “Hola cariño”

-        “Hola, hola”

-        tik, Tiki, Tiki,tik ti

-        “Yo también a ti”

-        “Te he echado mucho de menos. ¿Qué te ocurrió ayer?”

-        “Nada. ¿Por qué?”

-        “No apareciste por aquí. Y como no tengo tu móvil ni nada, no pude llamarte para ver como estabas o si necesitabas algo.”

-        “Ah, bueno, eso. Me fui de marcha con mi familia  y amigos. Para la despedida.”

-        “¿Qué despedida? ¿Una despedida de soltería? ¿Tienes el sábado una boda? A ver si hemos de cambiar la cita.”

-        “Noooo, nooo, que va. Si la despedida era para mi”.

-        “¿Tuuu? ¿Para ti? ¿Y a donde vas?”

-        “¿Yo?¿No te lo imaginas?”

-        “Pues no, no me lo imagino.”

-        “A vivir contigo”

-        “¿A vivir conmigo? Pero… pero… ¿Cómo a vivir conmigo? Ni siquiera nos conocemos, no sabemos como somos, nada y ya planeas venirte a vivir conmigo?”

-        “Tenemos esos planes realizados desde hace mucho tiempo. Mira cari, si me quedo en esta casa tan grande, gastare mas y no merece la pena. Es demasiado trabajo. En cambio, tu casa la pagan terceras personas y no consumiríamos nada. Siempre tendríamos ese gasto para nosotros y podemos disfrutar con más libertad el uno del otro, estando juntos, sin viajar a vernos de un lado al otro. Piénsalo… me tendrías ahí, a tu lado, en lugar de tenerme aquí, donde no puedo verte, mirarte, estar contigo, tocarte, amarte… ¿Qué sentido tiene mantener una casa tan grande estando yo aquí si puedo estar ahí junto a ti y disfrutar ambos? “

-        “No lo había pensado de ese modo, claro. Tienes razón. Te iré preparando un lugar para dormir.”

-        “Yo creía que compartiríamos ese lugar…”

-        “¿En serio?”

…………………………

Se agradecen las duchas, los baños, los paseos, cuando los temperamentos están abatidos. Este hombre que viene a sustituirme es una fiera pero corrupia. Los directivos están muy contentos con el. Me alegro. No voy a pensar en ellos en este momento pero dejare algún hilo suelto para seguir en contacto con los proyectos que tengo yo hasta llegar a su final, para saber que llegan a buen puerto. En cuanto al resto, por una vez, que ellos se encarguen. No creo que carguen sobre mí esa responsabilidad si en mi nuevo lugar de trabajo puedo cumplir como es debido. Necesito reencontrarme, saber exactamente que debo de hacer conmigo. Y volver a ser yo sin refuerzos de ningún tipo. Debería estar de baja al menos una semana mas. Ha sido demasiado apresurado el pensar en volver a casa. No es lo adecuado pero ahora no lo voy a retrasar más. Puedo volver, y regresar aquí para aclarar los asuntos laborales, así tendré que tomar una semana mas para reflexionar. Hare eso, si. Es necesario que sepa en que punto me encuentro.

Una nueva mañana, un nuevo dolor. Me desprenderé de el en cuanto deje las llaves en una mesilla.

No puedo tener la ayuda de mi secretaria. Tiene bastante con su nuevo jefe que la acapara a tiempo completo.

Volver de nuevo a esa casa. No creo que quiera mantenerla después de esto. El tiempo que viva quien haya de vivir pero cuando se encarrile, la alquilare o la venderé. No necesito esos recuerdos para nada.

Ahora necesito cajas. Cajas de plástico mejor, para guardarlo todo y luego para envolver y llevar al otro sitio sin que sufran daño. Con cuidado. Son mejor las de cartón. Pero así hago el trabajo ya de golpe de envolver y guardar. Bolsas de plástico para tirar.

Vuelvo  a girar la llave en la puerta. Siguen los arañazos en el marco. Voy a encontrar la casa vacía  y me causa en parte dolor y en parte desazón pero también alivio.

Todo parece seguir igual. Las cortinas livianas que permiten la entrada de luz ondean ante el viento que entra por el balcón abierto. Lo cerrare para que no entren bichos ni algún ladrón, aprovechando la ausencia. Ya esta.

Ahora a ir quitando todo lo que había mío. Cuadros, recuerdos, regalos. Sus regalos los dejo aquí y me llevo los míos. No, mejor se los dejo y que haga con todo lo que quiera. Si me llevo los libros, los discos, mi ordenador… mis cosas… están en la cama todas, tiradas de cualquier manera… de acuerdo, las ordenare y me las quedare.

Daré un último repaso. Vajilla, mantelería, toallas, artículos de baño… vaya, todo esta fuera de su lugar. Ni que hubiera pasado un maremoto por aquí. Que prisa tenía por que me fuera.

Mejor, así no me iré con pena ni haciendo daño. Con pena… si, con pena de haber causado tantísimo dolor, si no todo esto no estaría así, tirado. Me ha facilitado mucho la labor. Solo recoger algo más. Mirar la luz y el gas, todo quitado.

De acuerdo.

Adiós.

Ya es de noche. Dejare las cosas bien cerradas en el coche y como ya están embaladas, solo me queda salir mañana en el avión.

Vamos a descansar. Mañana será un día muy duro.

…………………………

-        Hola.

-        Hola.

-        Así que eres tú.

-        Si, y tu eres tu también. ¡¡Ja,ja,ja!!

-        Me alegro de verte en persona, por fin.

-        ¿Te he decepcionado?

-        Tú nunca podrás decepcionarme.

-        Gracias. ¿Nos vamos?

-        ¿A dónde?

-        A un lugar donde podamos estar solos.

-        ¡Que rápido!

-        Solo quiero cambiarme y lavarme. No pienses mal. Hay hambre y cansancio.

-        Tienes razón. Vamos.

-        ¿Se lo ha llevado todo?

-        No. Pero no creo que vuelva a por lo que queda. Dejo las llaves.

-        Ah. ¿Algo más?

-        Si.

-        Ya lo arreglaremos. Vámonos.

…………………………

Me disgusta enormemente volar en avión. No tengo más remedio: es más rápido y tengo poco tiempo. Lo arreglare para que los próximos viajes sean en barco o en tren.  O en coche. O para que no haya más viajes.

Tengo que tomar un poco de “lexatin” para combatir el miedo a la altura. Para tranquilizarme. Tengo suelo bajo mis pies pero el miedo a que el avión caiga… Respeto  y admiro a esos pilotos que saben sacrificar sus vidas en pro de las personas que los están mirando para no hacer daño.  Yo no seria capaz. Como tampoco seria capaz de intervenir quirúrgicamente a alguien. Hay que tener mucha sangre fría, ser muy valiente. Estas personas me merecen todos los respetos.

No se ve nada desde la ventanilla. Las nubes, algo de tierra. Que pequeños somos. No somos nada y hay que ver la que organizamos.

Mejor voy a dormir. Un poco.

¿Cómo estarán?

¿Cómo estará?

¿Cómo estoy yo? Yo… no estoy.

Aun queda una hora para llegar.

…………………………

-        ¡Es una casa muy bonita! Un piso, vamos. Creía que vivías en una bonita casa.

-        No, no se molesto mucho. Para dos personas era suficiente y así no habría que liarse a limpiar. Como se nota que no hacia vida dentro de casa. No encontró nada menos apacible.

-        Bueno… y… ¿Quién hace las cosas? ¿Teníais alguna persona o era alguien de casa?

-        Nos organizábamos las tareas.

-        Es que veras cari… a mi no me gusta mucho hacer la tarea de casa. Cocinar, algo pero lo demás… Yo cuido de que no se manche, mejor…

-        Ya lo haré yo. Siendo adultos no hay demasiado que hacer. Y podemos compartir. Ambos.

-        Bueno… ya lo pensaremos… ¿Dónde esta el aseo, por favor?

-        La puerta que esta en la mitad del pasillo.

-        ¿No me enseñas la casa?

-        ¡Claro! Te llevo las maletas y el baúl.

-        ¡Gracias!

…………………………

Siento vergüenza de volver. Tendré que encarar muchas cosas y no creo que mi preparación sirva para afrontar todo lo que voy a tener que recibir. Pero solo será más dolor añadido al que tengo encima. No quiero soportarlo, pero lo intentare. No soluciono nada. Lo único que hago en mi vida personal es huir, buscar una sustitución pero no soluciono los problemas de raíz, no los pienso… Los siento. Creo que tengo que dedicarme un poco más a resolver esto, si no acabara con mi vida.

Ha sido un precioso periodo de dos años y medio, un paréntesis maravilloso. No volveré a tener algo similar. Si por diez años de pesar recibo tres días de dicha, por estos dos años y medio sufriré veinte.  Me los merezco por no pararme a pensar, a calcular, a resolver o  a eliminar lo que no sea productivo o creativo. Me he lanzado impulsivamente y ahora lo voy a pagar caro. ¿Era mejor volver? ¿He hecho bien en irme? ¿Qué debo de sentir, que debo de pensar?

La ciudad. Cuanto ha cambiado. Antes aquí solo había campos de naranjos  y limoneros, un clima seco y un cielo azul intenso… Ahora esta lleno de edificios, fabricas, urbanizaciones. Espero que la gente haya cambiado también.

Voy a buscar mis cosas y seguiré el viaje.

¿Debería avisar?

-        ¡Eh! Aquí.

-        ¡Hola!

-        Has llegado. No creía que fueras a venir. Creía que era una mentira.

-        Pues lo que he dicho lo he cumplido.

-        ¿Volverás a irte?

-        No lo se. Creo que no. No lo se pero creo que he aprendido la lección.

-        Una lección de dos años y medio.

-        Si.

-        No te quiero.

-        Yo si.

-        Ya, ya me lo imaginaba. No importa, no pasa nada. Será cuestión de irnos acostumbrando.

-        ¿Y tú, nos quieres?

-        Si, en cierto modo. Pero ahora tengo mucha confusión.

-        Entonces volverás a irte.

-        Estoy en un proceso de cambio total. No creo que sea el momento de responder a todas esas preguntas.

-        Es que si no, no te quiero en casa.

-        Yo si te quiero en casa.

-        Mejor me iré a un hotel y lo pensare. ¿Cómo esta la casa?

-        Como siempre.

-        Vamos todos a un hotel y enviare a alguien que se ocupe de la casa. Tendremos vacaciones.  Pero antes iremos a recoger algo. O lo compramos por ahí.

-        Igual que antes.

-        Si, igual que antes.

-        Creo que si has vuelto a casa.

-        No os ha venido mal lo que os envíe, ¿no?

-        Pero no nos enviaste a ti. Solo pensaste en ti como siempre.

-        Yo no quiero que vengas a casa.

-        Yo si quiero ir.

-        Y yo quiero que venga. No hay más que hablar.

-        ¿Cogemos un taxi?

-        Tengo coche.

-        ¿Tienes coche? Eso me va gustando más.

-        Tengo coche y un buen trabajo. Algo que nos hacia falta.

-        Pero nos hacías más falta tú.

-        Cuando me teníais no era eso precisamente lo que me decíais.

-        No.

-        Vámonos. Creo que me estoy empezando a arrepentir de lo que estoy haciendo.

-        ¿Ves? ¿Ves como se volverá a ir?

-        Si seguimos así, si. Cállate.

-        No hace falta. El problema esta en mi, lo estuvo y lo estará. Me esperaba esto.

-        Bien. Como dices tú.

No llueve. No se si recordare estas carreteras y caminos que transite tantos años con otros coches que no eran míos. Todo ha cambiado tanto. El cansancio me puede. Dejaremos todo en el piso y nos iremos a un hotel. No tengo ganas hoy de ponerme a limpiar y a trabajar. Mañana será  otro día. Tengo ya el preludio de lo que va a ser el resto de mi vida. Pagaré caro todo, todo lo que he hecho.

…………………………

-        Te quiero muchísimo.

-        

-        ¿Puedo tomar un zumo?

-        Y lo que quieras. Es tu casa.

-        ¿Me ayudas a colocar las cosas?

-        Hay tiempo. Tenemos todo el tiempo del mundo.

-        Claro. Para nosotros.

-        Si, para nosotros dos.

-        Es fantástico. Nadie puede tener lo que tenemos nosotros. Solo personas contadas.

-        No hemos hablado de tener hijos.

-        Cari. Yo no quiero tener hijos.  A la larga llega la deformación de la pareja, la deformación de los cuerpos. La mujer por parir, el hombre por acomodarse. Ya lo pensaremos en otro momento. Acabamos de conocernos.

-        Ah, claro, es verdad.

-        Tienes la nevera llena. ¿Siempre es así?

-        Si. Tengo todas mis necesidades cubiertas. Casa, luz, agua, comida, ropa. Todo.  No necesito nada.

-        ¿Ni para tus gastos?

-        ¿Qué gastos?

-        No sé. Algún capricho. Un viaje, una locura

-        Solo tengo que pedirlo. Además tengo una cartilla con remanentes. Y bueno, tú también aportaras algo, imagino.

-        Claro, claro, ejem. Buen zumo.

-        Si. Tengo lo mejor.

-        Y yo. Te tengo a ti.

-        Y yo a ti.

-        

…………………………

Menudo lío de casa. Creo que tendré para un mes. Contratare un equipo de limpieza y tendremos que tirar muchas cosas. Hay que organizar colegios, trabajos, clases externas, ocio, todo. Tengo más trabajo aquí que en el local. Hoy no hay descanso, hoy habrá acondicionamiento y quiero presentarme mañana en el nuevo lugar. El martes tendré que volver, seguramente y ya habrá finalizado todo allí. Este es mi nuevo destino.

-        ¿Por qué has vuelto? ¿Qué se te ha perdido ahora, aquí, con nosotros?

-        Este es mi lugar. No tenia que haber salido de aquí. Ahora me doy cuenta de que tampoco debería haber vuelto.

-        No, no deberías haber vuelto. Ahora nos harás mas daño cuando te vuelvas a ir. Tienes maldad, mucha maldad. Hiciste daño al irte y ahora haces daño al volver. No te quiero, no quiero volver a verte.

-        Lo sé.

-        No justifiques tu victimismo conmigo. No te lo digo para que te sientas culpable. Te lo digo sinceramente para hacerte sentir mal, como lo hemos pasado nosotros en tu ausencia.

-        No os ha faltado nada.

-        Tu.

-        Pues no lo parecía, la verdad. El trato que me dabais no me daba a entender que me apreciarais mucho. Más bien parecía que me odiabais con toda vuestra alma.

-        Es que hacías cosas…

-        Es que todos hacíamos cosas…

-        ¿Damos una vuelta en coche?

-        Hemos de trabajar aquí. Tengo mucho tiempo para que demos muchas vueltas.

-        ¿De verdad?

-        Si. ¿Quieres venir conmigo de viaje la semana próxima?

-        ¿Puedo?

-        Si. Podéis.

-        No quiero.

-        Que venga quien quiera. Debo ir a despedirme y a recibir instrucciones. Mañana si iré a presentarme en mi nuevo puesto. Vendrá una cuadrilla a reparar algo de aquí.

-        Perfecto. Yo iré al trabajo.

-        Y yo.

-        Bien, acordaremos la fecha de ese viaje. Tendrá que ser martes o miércoles.

-        Pediremos el día.

-        Perderemos el día.

-        Algunas perdidas merecen la pena ganarlas. Quien no quiera venir, que no venga.

A recoger, a colocar, a reparar, a tomar nota de lo que no esta correcto. Hay mucho que cambiar. Desde mi partida las cosas han cambiado a peor. Es hora de que vayan a mejor y eso sucederá a partir de ya. Reconozco mi culpa total en todo esto. Aun así, el repararlo no me hace sentirme feliz.

Teléfono.

-        “¿Diga?”

-        “¿Con quien hablo?”

-        “Conmigo exactamente. ¿Quien es por favor?”

-        “¿Eres tu? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo se te ha ocurrido volver? A buenas horas, mangas verdes. Eres un ser indeseable, eres una persona espantosa. Nos has hecho sufrir a todos y ahora vuelves como si nada.”

-        “Veo que las cosas no han cambiado.”

-        “¿Pero tu que te has creído? ¿Qué puedes irte y volver y dar explicaciones y esperar que las cosas queden como si nada hubiera ocurrido?”

-        “No.”

-        “¿Sabes lo que hemos tenido que sufrir todos en tu partida? Eres egoísta, no piensas en los demás, tu astucia de siempre, los zorros a tu lado se quedan cortos. No sabes mas que mentir, avergonzar, como siempre, siempre.”

-        “Ya. Ya veo que las cosas no solo no han cambiado. Han empeorado”.

-        “Y no pienses que voy a ayudarte. Ni un duro. Nada. Ahora vas a pagar todo lo que no has hecho desde tu partida.”

-        “Imagino que si. Con semejante bienvenida lo que me dan ganas es de volver a irme”

-        “Encima, con descaro, mala educación. No sabes respetar. No has sabido mas que pensar en ti….”

-        

-        “Y como lloraba por las noches esperando que volvieras y han tenido que salir adelante y menos mal que estábamos nosotros para ayudarles pero tu eres nazi, una dictadura se impone cuando tu vienes…”

-        “Te cuelgo.”

Ya estamos en casa.

 

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Published on e-Stories.org on 09/27/2009.

 

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