Pedro Merino Soto

La virgen


Ese año contrate un empleado para que trabajase en el huerto que tenía en mi finca de olivas. La familia del empleado se traslado a vivir en el cortijo que tenía en finca. Yo iba todos los días a mi finca para controlar las tareas que necesitaban las olivas y el huerto. Un día estando en el cortijo, en el comedor, hablando con mi empleado, entro en el comedor una de las hijas, el padre estaba de espaldas a ella así que no podía verla, ella se sentó en una silla se abrió de piernas y subiéndose la falda me enseñó su sexo lo acaricio introduciendo dos dedos en el mientras me miraba con cara de lujuria y se chupo el dedo pulgar para indicarme que sabía chuparla muy bien.
 
Yo cada vez estaba más caliente notaba como mi sexo se ponía erecto duro como una roca. Estaba deseando encontrarme a solas en la casa con la muchacha y descargar toda mi lujuria en ella.
 
Estuve vigilando que la casa se quedara vacía, al rato salio el padre para ir a trabajar y después salio la madre para hablar con las otras mujeres que vivían en el cortijo. Fui corriendo a la casa llame al timbre me abrió la puerta Teresa, la hija mayor de mi empleado, la cogí de la mano y la lleve al dormitorio le quite el vestido dejando su cuerpo al desnudo, una belleza de veintitrés años con unos pechos y un culo firmes apuntando hacia arriba desafiando la ley de la gravedad, un coño húmedo deseando ser penetrado, delicadamente la puse sobre la cama y empecé a besarla por todo el cuerpo, follamos como fieras durante una hora dando rienda suelta a nuestra lujuria, ella me pedía que le hiciera el amor en distintas posturas, cuando terminamos ella se quedo en la cama relamiéndose de gusto y yo me fui.
 
Al día siguiente lo mismo, me presente en la casa a la hora que ella me dijo, fuimos directamente a su dormitorio se desnudo me desnude y follamos yo le enseñaba cosas que le gustan a los hombres y ella me enseñaba cosas que le gustaban a las mujeres, me enseño cosas que nunca hubiera imaginado pudieran hacerse, era insaciable me tenía agotado.
 
Al día siguiente la que me abrió la puerta fue la hermana de Teresa, María.
 
- ¿Esta tu hermana Teresa?
 
- Hoy follaras conmigo.
 
- ¿Cómo?
 
- A mi también me gusta follar, vamos a mi dormitorio.
 
Fuimos a su dormitorio se desnudo un bellezón de diecinueve años más buena aun si cabe que su hermana yo notaba como mi pene iba creciendo por debajo de mi pantalón el pollón, me desnude, ella quedo impresionada al ver mi pollón, sentándose de rodillas en la cama  me dijo ven que te voy a comer. Primero nos acariciamos y besamos por todo el cuerpo luego le comí el Chichi y ella me la chupo como era más inexperta se dejaba que la follara en la posición que yo quería después de follar durante una hora.
 
Al día siguiente hice el amor con Teresa cada día hacia el amor con una de ellas.
 
Un día me abrió la puerta la madre de las dos nenas, yo me quede sin saber que cara poner, pensaba esta me ha pillado acostándome con sus hijas y me va a regañar, me pedio que entrara en la cocina.
 
- Siéntate hay –señalando la mesa- ¿Quieres una copa de vino?
 
- Si, por favor.
 
- Yo quería hablar contigo para darte las gracias por lo bien que te has portado con mi familia, dándole trabajo a mi marido, gracias a eso podemos vivir con cierta comodidad, y lo bien que te has portado con mis hijas, ellas no querían venir a vivir aquí un cortijo ellas querían ir a vivir a un pueblo donde hubiera muchachos de su edad, Usted le ha dado mucha compañía y mucho placer por lo que ellas están contentas de vivir aquí.
 
Yo observaba que tenía un solo boten de la falda abrochado por que se apreciaba que debajo de la bata estaba desnuda.
 
- A mi me gustaría agradecerle lo bien que se ha portado con mi familia. Poe eso he pensando que la mejor forma de agradecérselo es dejando que me haga el amor.  
 
No me lo podía creer no solo no me había regado sino que estaba agradecida conmigo por follarme a sus hijas, y quería que le hiciera el amor. La cogí de la mano y la lleve al dormitorio, se quito la bata quedándose desnuda, no estaba tan buena como sus hijas pero aun conservaba gran belleza y tenía esa belleza interna que solo se alcanza con los años cariñosa, sabiendo lo que tenía que hacer para agradar a la gente y sobre todo sabía satisfacer a un hombre, todo lo que ella me hacía que me producía tanto gusto y todo lo que ella decía que le hiciera luego lo practicaba con sus hijas.
 
Un día me acostaba con Teresa otro con María y otro con su mama satisfaciendo cada día a una de ellas.
 
Después de algún tiempo un día llegue a la casa y estaba allí la menor de las hijas llamada Sara aparentaba quince o dieciséis años estaba más desarrolladita de lo que corresponde a su edad, llevaba una falda corta que dejaba ver sus hermosos nalgones unas tetras pequeñas pero más grandes de lo que corresponde a su edad estas desafiaban la ley de la gravedad apuntando hacía arriba cual pitones cuando se levanto observe que tenía un culo rellenito desafiando la ley de la gravedad. Teresa y María le hicieron le dijeron vamos a dar un paseo y se fueron las tres, quedándonos a solos su madre y yo.
 
Cuando estábamos en la cama le pregunte ¿Por qué es la primera vez que veo a Sara desde que llegasteis al cortijo?
 
- No querrás que se entere que te estas acostando con sus hermanas y su madre, para que se lo diga a su padre.
 
- Ella también tiene derecho a disfrutar.
 
- Sara es virgen, ya tendrá derecho a disfrutar cuando sea mayor.
 
Eso me puso extremadamente cachondo, desde entonces no podía de dejar de pensar en ella, irla seduciendo poco a poco, irla introduciendo en los placeres del sexo hasta que viniera a mí y me pidiera que le diera placer y por mucho que le diera nunca se sintiera satisfecha. Entonces decidí que la siguiente vez que me acostara con la madre le propondría acostarme con Sara. Se lo propuse y me respondió
 
- Joder, no tienes bastante con mis dos hijas mayores y yo, tu disfruta de nosotras y olvídate de Sara.
 
- Yo consigo siempre lo que quiero, no estáis en condiciones de negociar, si te niegas a convencerla dejare de hacer el amor contigo y con tus hijas, entonces ellas te suplicaran que convenzas a Sara y tendrás que hacerlo antes o después y para que perder tiempo cuando tendrás que hacerlo.
 
- Bueno lo intentare, ya veras como todo sale bien.
 
Al día siguiente la madre le explico la situación a Teresa y María y lo que sucedería si nos negábamos. Mañana hablaremos con ella las tres, vosotras no tenéis que decir nada solo que os da mucho placer y que estáis aprendiendo mucho de el.
 
Al día siguiente. Las tres le dijeron a Sara que tenían que hablar con ella, empezó hablando la madre.
 
- Sara ya eres una mujer y ahora en adelante tienes que aprender las cosas que debe saber una mujer para complacer a su marido, tienes que aprender a hacer las tareas de la casa y la mejor forma de aprender es mediante la practica haciendo las tareas de la casa nosotras tres te enseñaremos. Otra cosa que debes aprender es hacer el amor para poder satisfacer a tu marido cuando tengas y eso también se aprende mediante la practica, así que tendrás que practicar y nosotras tres te resolveremos todas las dudad que tengas. Por un lado estarás aprendiendo para el día de mañana poder satisfacer a tu marido de la mejor forma posible y que el se sienta orgulloso de ti, y por otro experimentaras uno de los mejores placeres que hay que es hacer el amor.
 
- ¿Con quien voy a practicar?
 
- Te acuerdas del señor que saludaste el otro día.
 
- Don Juan el dueño del cortijo.
 
- Si ese señor-poniendo cara de sorprendida- el se va a ofrecer voluntario para enseñarte todo lo relacionado con el amor, como esta haciendo con Teresa y María.
 
- Les esta enseñando eso.
 
- Claro, para que ellas el día de mañana sepan satisfacer a sus maridos y los hagan felices, además, ellas están disfrutando mucho. ¿A que estáis disfrutando?
 
- Claro, don Juan nos esta enseñando mucho y nos esta dando mucho placer eso hace que nos sintamos muy contentas de vivir en este lugar, ya veras como lo vas a pasar muy bien.
 
Ese día empecé hacer las cosas de la casa, por un lado sentía como si no estuviera haciendo algo bien, por otro lado sentía una gran excitación hacía lo desconocido yo sentía curiosidad y quería que llegara el momento pero al mismo tiempo no quería que llegara ese momento por temor a lo desconocido.
 
Esa tarde le toco a la madre cundo terminaron de hacer el amor dijo don Juan escúchame ya he convencido a Sara para que se acueste contigo –Juan puso cara de impresionado- mañana será el día, trátala con cariño, si la tratas con carió no habrá problema. Has puesto cara de alucinado.
 
- No esperaba que la convencieras tan pronto.
 
- Te acostaras con ella los tres próximos días.
 
- ¿Por qué?
 
- Para que le tome el gustillo, luego ella lo pedirá.
 
Llego el día mi madre me dijo tu relájate y has todo lo que el te diga y ya veras como vas a disfrutar. Yo sentía como se me aceleraba el pulso y me recorría una especie de miedo, entre en la habitación Juan estaba desnudándose me quite el vestido como me habían quedándome desnuda como me habían enseñado. El se acerco a mi me dijo que era para el un placer estar con una joven tan guapa y  tan atractiva, me cogió de la mano y me hecho en la cama sabes tienes una gran belleza externa pero también tienes una gran belleza externa porque eres muy simpática y agradable –eso me gusto, hizo que me sintiera más tranquila- me beso por todo el cuerpo después me separo las piernas besándome la cara interna de los muslos, a continuación, se chupo los dedos y me los introdujo por chocho produciéndome un regustillo que me gusto mucho, después me lamió con la lengua metiéndomela produciéndome aun más gusto hasta que sentí como un liquido me salía por ahí –después descubrí que lo me había pasado es que me había corrió-  A continuación el se puso boca arriba encima de la cama y dijo que me pusiera encima de el, me explico como tenía que ponerme, entonces me la metió y dijo que me moviera hacia arriba y hacia abajo despacio yo sentía un gran gusto cuando me movía, mientras el tocaba las piernas, luego el culo subía por la espalda me tocaba las tetas y de nuevo las piernas. Con cada movimiento el gusto iba creciendo más y más entonces me dijo que me moviera más deprisa, yo me moví más deprisa cuanto más deprisa me movía más gusto sentía hasta que me chorreo por dentro –después descubrí que me había regado con su semilla se había corrido dentro de mi- entonces fue cuando sentí mi primer orgasmo una sensación que nunca olvidare.
 
Cuando salí de la habitación mi madre y mis hermanas me miraron fijamente.
 
- ¿Cómo lo has pasado?, ¿Te ha gustado?
 
- Ha sido maravilloso, increíble.
 
- Nos alegramos de que te haya gustado, mañana volverás ha hacer el amor para que sigas aprendiendo y disfrutando. ¿Te gustaría repetirlo?
 
- Claro, muchísimo.
 
Yo estaba deseando que llegara el día siguiente para repetirlo y sentir el mismo gusto, al día siguiente fue casi igual entre en la habitación me quite el vestido quedándome desnuda me puso encima de la cama dijo que era preciosa que no le importaría pasarse la vida admirando mi belleza porque con solo admirar mi belleza ya lo estaba haciendo feliz, me hizo lo mismo que el día anterior me metió los dedos y luego la lengua produciéndome un gran gusto, después lo hicimos en la misma posición que el día anterior después de un rato puso una mano en mi culo y la otra en un muslo y me movía de arriba hacía abajo a gran velocidad yo pensaba que me iba a matar de gusto hasta que hizo que tuviera un orgasmo. Cuando salí de la habitación igual que el día anterior me preguntaron si lo había pasado bien, yo les dije que muy bien.
 
Al día siguiente entre en la habitación me quite el vestido, el se desnudo, me dijo ponte de rodillas, el se puso delante de mi con su pene apuntando hacía arriba y dijo chupaméla yo se la lamí entonces el dijo primero tienes que lamer la punta con punta de la lengua al mismo tiempo que la mueves con dos dedos, después chupas el glande señalando la parte de arriba sorbiendo hacia adentro al mismo tiempo que la mueves durante un rato, y luego la chupas entera al mismo tiempo que la mueves, hice lo que me dijo y me chorreo en la boca un liquido blanco asqueroso, después me puso a cuatro patas encima de la cama y me penetro, cuando salí de habitación estaba asqueada por haberse corrido en la boca se lo conté a mi madre, y mis hermanas, ellas me dijeron que era algo normal que ya me acostumbraría que si quería dar placer a un hombre me tenía que tragar el semen.
 
Las siguiente vez empecé a notar cosas que antes no había sentido sentía que el hombre estaba fuerte y duro y yo estaba blanda y que el placer no solo estaba en el gusto que me estaba dando, también estaba en ver como lo hacía disfrutar. Cuanto más lo hacía más quería hacerlo hasta llegue a sentir que tenía tantas ganas de hacerlo que lo hacía pero no quedaba satisfecha.
 
Un día conocí a un joven que vivía en una de las casas que había cerda del cortijo este tenía un año menos que yo, me di cuenta que estaba interesado por mi y un día me dijo que le gustaba.
 
- ¿Por qué te gusto?
 
- Es la primera que me siento a gusto estando con una joven, antes solo me fijaba en el cuerpo pero ahora por siento que estoy a gusto por el simplemente estando con ella. Varios días después pensé que como no me quedaba satisfecha follando con Juan también podría hacerlo con mi amigo Antonio. Un día estando con el le dije que el también me gustaba, me respondió con una sonrisa que nunca olvidare, este joven era guapísimo, siempre me has gustado porque ere guapo y atractivo pero he descubierto que además eres simpático y agradable, sin que se lo esperara le bese en la boca estuvimos besándonos durante un rato, luego le bese el cuerpo por encima de la camiseta, le baje la bragueta y se la chupe como me había enseñado Juan, cuando se corrió le temblaron las piernas lo mire y tenía una cara de felicidad y de relajación impresionante. A partir de ese día fallábamos todos los días que no tenia que follar con Juan. Este fue mi primer novio luego vendrían mucho más hasta conocer el hombre de mi vida. 
 

 

 

 

 

 

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Pedro Merino Soto.
Published on e-Stories.org on 09/27/2010.

 

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