Sandra Ferraté Valero

Cuando te alcanza no hay escapatoria


Lucia se encuentra sentada en su cama, abrazada a sus rodillas mientras balancea su cuerpo lentamente.
 
Arriba y abajo.
 
Arriba y abajo.
 
Siguiendo involuntariamente el sonido del segundero del reloj de la habitación.
 
Con la mirada fija a… ninguna parte en realidad, solo a la oscuridad que la rodea.
 
Lo que sabe, lo que siente, es miedo, mucho miedo. De lo que le ha pasado recientemente y sobretodo de no saber que pasará a continuación. La incertidumbre se está convirtiendo en una tortura para ella sintiendo que su corazón late más deprisa cada segundo que pasa igual que el temblor de su cuerpo.
 
Anhela con todas sus fuerzas que sea lo que sea lo que la esta atormentando tanto la deje en paz de una vez, solo quiere volver a su vida de antes, no era perfecta pero era su vida y siente que el tiempo se le está acabando y que está inhalando los últimos suspiros de su vida.
 
Puede sentirlo por todo su ser, sabe que el momento se acerca y no podrá hacer nada en absoluto. Lo único que puede hacer es abrazarse con más fuerza y dejar que las lágrimas escapen sin control de sus ojos cansados y sin brillo.
 
Nunca la oscuridad le había infundido tanto temor.
 
Los últimos pensamientos que tiene antes de que el reloj marqué su destino es que la vida puede ser efímera por caprichos del destino, un momento estas tranquilamente viviendo tú día a día de forma rutinaria y de repente estas cara a cara con una horrible pesadilla, que no creías que pudiera ser posible que existiera.
 
La pesadilla en la que se ha convertido su vida tiene su inicio sólo unas noches atrás.
 

 
Lo que sucedió.
 

 
En una noche tranquila y fría, donde el cielo está oscuro debido a que las nubes negras no dejan que la luna refleje su luz sobre nada y las estrellas parecen haber desaparecido.
 
Lucia duerme plácidamente en su pequeña cama con un total de tres mantas, siempre tiene mucho frio en invierno y la habitación da a la parte de atrás volviéndola más fría que en las otras habitaciones del piso.
 
Lo que pasa por alquilar un piso barato.
 
Su sueño tranquilo se interrumpe de repente y abre los ojos.
 
Primero parpadea un par de veces hasta que sus ojos se empiezan a acostumbrar a la oscura habitación y gira su cabeza hacia su mesita de noche para poder ver la hora, le cuesta un poco pero al final pudo ver que el reloj marca exactamente las 3:00 de la noche.
 
Lo último que piensa antes de volver a ponerse a dormir es que aun puede disfrutar de tres horas de sueño antes de levantarse e irse a trabajar.
 
No obstante, siguen pasando los minutos y aunque tiene mucho sueño no puede dormir.
 
Entonces percibió un olor que al principio no sabía cómo describirlo pero si desagradable, al cabo de poco se dio cuenta que parecía ser olor a quemado pero con un matiz raro en el olor que no sabe cómo definir. Algo como podrido.
 
Se riño mentalmente por pensar en tonterías mientras percibe olor a quemado así que fue corriendo al que parece ser el foco del olor, a la cocina.
 
Al cabo de pocos pasos llego y al abrir la luz comprueba que todo es normal y el olor tal como había venido se ha ido con la misma rapidez.
 
Después de volver a dar un vistazo a su pequeña cocina con los platos sucios aun en el fregadero y todo un poco revuelto apago la luz para volver a su cama y dormir de una vez.
 
Totalmente ajena lo que la oscuridad tenía preparada para ella, pero lo descubrirá pronto, muy pronto
 

 
Lucia se encuentra más cansada que ningún otro día, en el trabajo una compañera no ha venido y ha tenido que cargar con limpiar más habitaciones de hotel que nunca
 
Lo único que hace al llegar a casa es cambiarse de ropa y caer rendida en la cama, tapándose con las tres mantas para dormir a gusto.
 
Solo lleva dos semanas en su nuevo trabajo y tres en esta nueva ciudad y aunque ha trabajado antes limpiando habitaciones de hotel, exactamente cinco años desde que empezó a trabajar a los dieciséis nunca se había sentido tan cansada.
 
Sintiendo un agotamiento físico nada normal.
 
A lo mejor tiene algo que ver con la noche anterior, piensa antes de bostezar y quedar dormida en el acto.
 
La noche transcurría tranquila hasta que su reloj vuelve a marcar las 3 de la noche y como la noche anterior se despertó sin motivo aparente.
 
Antes de dar tiempo a que un simple pensamiento cruzara por su mente siente un calor abrasador de repente, de un momento a otro empueza a sudar.
 
Lucia lo encontró muy extraño sobretodo siendo pleno invierno pero lo único que hizo fue retirar todas las mantas porque por un momento sintió que se ahogaba tan tapada.
 
En aquel momento sintió una fuerte presión por todo su cuerpo y como su unas enormes manos la agarrara fuertemente de las muñecas con una fuerza extrema, casi siente que los huesos se van a romper.
 
Asustada intenta ver en la oscuridad pero no ve nada, empieza a mover frenéticamente las piernas y la cabeza pero es inútil, la extraña presión persiste, quiere gritar pero entonces la presión salta de sus muñecas a su cuello y el aire se le corta totalmente y también siente un leve dolor en sus mejillas que ahora pasa desapercibido.
 
Con gran dolor de garganta y las lágrimas de dolor y desesperación saliendo de sus ojos solo puede pedir que todo esto pare de una buena vez.
 
Y como si le estuvieron leyendo el pensamiento esta extraña y fuerte presión desaparece totalmente de repente.
 
Lucia del impacto cae al suelo y empieza a llorar con fuerza lo que provoca más dolor en su garganta irritada por el estrangulamiento, pero no le importa solo quiere irse de esa habitación así que corre a esconderse al cuarto de baño, es donde la luz es más potente y en este momento es lo que necesita.
 
Se cierra en el baño y echa el pestillo se apoya en la puerta y llora con más fuerza mientras desciende lentamente hasta sentarse en el frio suelo.
 
¿Qué es lo que ha pasado?
 
Esa pregunta la tiene como grabada en fuego en su mente, quiere encontrar una respuesta que lo explique todo pero no logra encontrarla, lo que le ha pasado no tiene sentido, ningún sentido.
 
Lucia se encuentra mucho rato en ese frio suelo abrazada a sí misma para poder sentir un poco, solo un poco de consuelo, de contacto humanos aunque sea con ella misma ya que no tiene a nadie a quien acudir.
 
Está completamente sola.
 
Después de muchas teorías sobre lo que ha sucedido empieza a pensar que a lo mejor solo ha sido fruto de su imaginación o una pesadilla muy real, que la culpa la tiene ella.
 
Una parte de ella le dice que no es así pero es la explicación más lógica.
 
Más tranquila decide levantarse y pasarse agua fría por su cara ya que siente que la cabeza le está a punto de explotar.
 
Al mirarse al espejo palidece de repente, lo que ve es su propio reflejo es que en su rostro hay unos cortes poco profundos pero muy largos que se extienden de la mitad de las mejillas hasta el cuello.
 
Lo primer que hace es mira sus propias y mordidas uñas debatiéndose si creyéndose estar en un forcejeo se araño sin darse cuenta ella misma, sin embargo piensa que ella no ha podido ser, se muerde mucho las uñas y no tiene tanta fuerza para hacérselo ella misma.
 
¿Eso significa que lo que ha pasado es real?
 
Se pregunta Lucia atemorizada.
 
Sus lágrimas vuelven a salir de sus cansados ojos castaños.
 
O está loca o algo, desconocido sin poder exigir una explicación va detrás de ella y ninguna de las dos opciones son buenas.
 
En medio de su incertidumbre solo piensa que quiere salir de allí, del baño, del piso, estar lejos de este lugar, no obstante, no puede.
 
A donde iría en plena noche sin amigos y sin familia a quien acudir. Ahora no tiene dinero para irse ni siquiera a una mala habitación de hotel barato.
 
Por primera vez en su vida se lamenta de estar siempre en un sitio diferente solo porque no quiere establecerse en ningún lugar porque su pasado la persigue y cree que al cambiar de ciudad tan a menudo no va a tener raíces en ningún sitio.
 
Piensa que así está protegida, protegida de que le hagan tanto daño como ella.
 
Estando siempre de un lado para otro  no le cojera cariño a nadie, no conocerá a alguien de quien enamorarse para tener un hijo y maltratarlo constantemente…como hizo su madre con ella.
 
Su madre no paro de repetirle día tras día que un mal hombre la sedujo solo para pasar un buen rato dejándola tirada con una niña en camino siendo el peor error que hizo en su vida y cargando su odio y frustración a una pequeña niña que no tenia culpa de nada hasta que un día se harto y se fue sin mirar atrás.
 
Las lágrimas vuelven a salir sin poder controlarlas.
 
¿Por qué mamá?
 
¿Por qué me hiciste tanto daño?
 
Yo no tengo la culpa de nada.
 
A veces, solo unos fugaces instantes piensa si realmente su madre piensa en ella o si se arrepiente de haberla tratado tan mal, acto seguido, se enfada con ella misma por pensar en esa mujer, tiene que tener claro que solo tiene que mirar hacia delante.
 
El pasado no importa.
 
Se limpia las lágrimas con el dorso del jersey descolorido que usa para dormir.
 
Siente el agua fría en sus manos antes de pasar el agua por su cara. Coge la toalla para secarse un poco y se queda largo rato mirando su reflejo al espejo.
 
Su cara delgada y pálida, sus ojeras marcadas y su pelo sin brillo es lo que encuentra.
 
Débil.
 
Esa es la palabra que piensa al mirarse, lo que siempre le repetía su madre sin parar.
 
Por el espejo ve reflejada la puerta y piensa en que va a hacer a continuación.
 
Solo quiere que sea de día para sentirse más segura ¿es tanto pedir?
 
Al cabo de un rato, cuando siente algo de fuerza de su interior y después de mirar el pomo de la puerta un rato muy largo. Temiendo encontrar algo al salir. Decide que es hora de salir.
 
De demostrarse a ella misma que no es débil, que tiene más fuerza de lo que cree.
 
Primero coge aire y lo expulsa lentamente y finalmente abre la puerta.
 
No hay nada fuera de lo común.
 
Respira aliviada.
 
Por suerte en el pequeño pasillo ve luz del sol, esta amaneciendo y por primera vez, después de todos estos acontecimientos. Lucia se siente algo más segura.
 
Por primera vez desde que llego a esta nueva ciudad se alegra de ir a trabajar, aunque sea solo para limpiar.
 

 
A Paula solo le queda hacer la cama y luego podrá tomarse ese deseado descanso donde podrá fumarse un cigarrillo tranquilamente, aunque tenga que ir por la puerta de atrás y tenga que aguantar el frio pero ese pequeño pitillo es una pequeña alegría que merece la pena.
 
Poco tiempo después se friega una mano contra la otra para darse un poco de calor.
 
Se pone un cigarrillo en la boca y intenta encenderlo contra el viento haciendo volar su larga melena por todas partes y llega el fantástico momento de inhalar su humo.
 
Merece la pena.
 
Al terminar se gira y ve a Lucia, la nueva empleada, que por cierto, no le cae bien a nadie por su arisco carácter, sentada en las escaleras y con la mirada perdida.
 
Paula no comprende que tengan tanta manía a Lucía, dicen que es antipática porque casi no dice nada y evita el contacto visual pero lo que realmente piensa Paula es que solo es muy tímida, aunque por supuesto puede estar equivocada y el razonamiento de sus compañeras es el acertado.
 
El primer impulso de Paula es subir las escaleras, entrar en el hotel y seguir con su trabajo pero se siente mal.
 
La chica parece muy triste y aunque Lucia no ha mostrado mucha simpatía desde que empezó a trabajar piensa que por decirle algo no tiene porque pasar nada.
 

 
-          Hola Lucia – al no percibir ningún movimiento de la chica le pregunta - ¿Todo va bien? – al ver que ni siquiera levanta la mirada y su actitud es como si estuviera sola decide dejar de intentar ser amable, sin embargo, antes de abrir la puerta Lucia le sorprende diciendo:
 
-          ¿Crees en fantasmas? –
 

 
Paula se queda mirando a Lucia con el seño fruncido pero ella sigue con la mirada perdida al frente.
 

 
-          ¿Perdona? – pregunto confusa ya que nunca le habían hecho esta pregunta y menos tan directamente.
 
-          Lo siento…déjalo. Solo estaba pensando en tonterías. No me hagas caso –
 

 
Paula se queda quieta pensando, hasta que finalmente antes de volver al trabajo le dice a su compañera:
 

 
-          Siempre puedes recurrir a Internet –
 

 
Internet.
 
Claro.
 
Lucia se siente estúpida por no haber pensado en esa opción.
 
También puede influir el hecho que como no puede permitirse un ordenador no había caído, pero siente esperanza porque podría proporcionarle algunas respuestas de lo que le está pasando.
 
Por suerte este día sale temprano del hotel.
 
Al salir de trabajar se dirige rápidamente a la biblioteca pública de la ciudad, por suerte hora no encuentra mucha gente y no tiene que reservar hora ni esperarse para poder utilizar el ordenador.
 
Impaciente, y con una pequeña libreta al lado por si tenía algo importante que apuntar, se pone en Google y escribe.
 
Sucesos extraños por la noche.
 
El resultado inicial es decepcionante.
 
No encuentra nada interesante, ni nada útil, solo el patético encuentro de que algunas personas tenían miedo por la noche en consecuencia de una película de terror que vieron antes de dormir.
 
Siguió bajando a ver si algo llamaba su atención pero nada.
 
Tristemente está a punto de dejarlo hasta que ve un comentario que la hace pensar, en resumen pone que le ocurre algo extraño ya que cada noche se despertarse a la misma hora y después no puede dormir.
 
Los comentarios que descubrió a continuación fue que pusieron de acuerdo para decir que solo era un problema de insomnio pero eso no fue lo que le llamo la atención, fue lo referente a despertarse a la misma hora y recordó que en las dos últimas noches se había despertado exactamente a las tres de la noche así que vuelve arriba y en esta ocasión en el buscador pone sucesos extraños 3:00
 
Una de las páginas le llama la atención descubriendo así algo interesante referente a que las 3 de la mañana.
 
Lo que lee es que esa hora es la hora más vulnerable para que puedan pasar las fuerzas paranormales.
 
¿Por qué las 3 de la noche y no las 12?
 
Se centro en más información sobre las 3:00 de la noche.
 
Lo que descubre es que Jesucristo murió a las 3:00 de la tarde y las 3:00 de la noche es la hora más alejada a ese suceso y por eso es cuando los seres paranormales tienen más fuerza.
 
Se fija en la esquina de la pantalla, hay un pequeño rotulo con letras grandes blancas con el fondo negro con el titulo es fantasmas y demonios.
 
Lo que leyó a continuación le heló la sangre pero le quedaba poco tiempo y se apresuro a apuntar la información más relevante en su libreta.
 

 
…Los fantasmas son espíritus que alguna vez vivieron, tienen una parte humana….
 
    ..Los demonios en cambio no…….Solo les interesa impartir maldad sin piedad… y no parará hasta acabar con la vida que ha seleccionado para su diversión… tardan poco tiempo en actuar……
 
……..Hay ciertas personas más receptivas a este tipo de contactos……
 

 
Se le ha acabado el tiempo y con pesadez abandona la biblioteca.
 
¿Es realmente un demonio lo que va detrás de mí?
 
Este pensamiento continúo la quema por dentro.
 
Va caminando por la calle como un zombi pensando todo el rato en lo mismo y temiendo que si es así y un demonio la ha escogido a ella para su retorcida diversión no le queda mucho tiempo.
 
Mira al cielo, el sol ya quiere esconderse y dejar paso un gran miedo en su interior.
 
Temiendo que llegue la noche.
 
Temiendo a la oscuridad.
 
Cuando la oscuridad te alcanza no hay escapatoria.
 
Sin embargo la noche llegó y no puede hacer nada por evitarlo, nerviosa se encuentra ahora en el sofá delante de la pequeña tele pensando que cambiando de escenario a lo mejor no pasa nada raro esa noche.
 
No tardará en darse cuenta que está equivocada.
 
Tiene sueño pero el miedo la hace estar despierta y alerta a cualquier sonido pensando todo el tiempo que si esta noche no pasa nada extraño es que en realidad no pasa nada y solo ha sido producto de una espantosa pesadilla que cree real.
 
Va cambiando de canal a ver si encuentra algo interesante pero es inútil, no obstante, la luz que da la televisión la hace sentir más seguridad.
 
No puede dejar de mirar constantemente el reloj de su muñeca.
 
Siente escalofríos en su cuerpo y una desagradable presión en la boca del estomago porque las tres de la noche está muy cerca, falta exactamente un minuto.
 
Se tapa con más fuerza con la manta que se ha puesto encima para no tener tanto frio e intenta distraerse un poco con la televisión pero nada funciona, podría estar tapada con cuatro mantas y su cuerpo seguiría temblando, podrían estar pasando ahora mismo por televisión la mejor película del mundo y ni se daría cuenta.
 
Su mirada se encuentra fija en el reloj hasta que finalmente la aguja grande se queda parada en  número doce y la pequeña en el número tres.
 
Ya no tiene frío ahora empieza a sudar y a temblar mirando girando de lado a lado su cabeza por si ve algún indicio extraño.
 
No pasa nada.
 
Nada de nada.
 
Todo está en calma y tranquilo, vuelve a mirar el reloj y ha pasado un minuto y no le ha pasado nada extraño.
 
¿Significa que estoy a salvo?
 
Por un momento se siente llena de alegría y se pone a reír por ser tan estúpida y pensar en tantas tonterías y por primera vez en los últimos días siente una sensación muy grande de alivio y tranquilidad en su ser.
 
Con la sonrisa aun en su rostro apaga la televisión para ir a dormir a su cama, no obstante, antes de levantarse del sofá siente una pequeña brisa de aire pasando por su lado derecho y un horrible sonido en su oído derecho. Una especie de mezcla de quejido de dolor y un idioma extraño.
 
Lucia grita asustada y se aparta lo más posible del sofá.
 
Todo está oscuro.
 
No ve nada.
 
Va corriendo a encender la luz del salón.
 
La luz parpadea unos instantes y la bombilla explota arrancando un nuevo grito a Lucia y un gran terror crece en su interior.
 
Mira a su alrededor con las manos en la cabeza y grita.
 
¡Qué es lo que quieres!
 
No escucho nada extraño, solo hay un grande silencio pero eso le asusto mucho más.
 
Después de la calma viene la tormenta.
 
Y así es, siente una gran fuerza que la empujan hacia la pared con violencia y se da un buen golpe en la cabeza, dejando escapar un quejido de dolor se pone la mano en el lugar dolorido y siente algo espeso.
 
Sangre.
 
Antes de poder reaccionar vuelve a sentir un terrible empujón que hace que choque con otra pared pero esta vez le da de pleno en el pie.
 
Siente un gran dolor pero intenta ponerse de pie pero vuelve a caer al suelo gritando de dolor, parece que tiene un esguince.
 
Llorando se coge el pie con las dos manos con la esperanza de reducir el dolor.
 
Levanta la mirada hacia la oscuridad del piso y pregunta en un susurro.
 
-          ¿Qué quieres de mí? – después de decirlo se pone a llorar con más fuerza, sin embargo, al cabo de poco para al sentir una presencia detrás de ella.
 
Sus ojos se han acostumbrado a la oscuridad pero no puede visualizar gran cosa, no ve nada extraño pero sigue sintiendo algo extraño como si esa cosa estuviera muy cerca de ella.
 
Asustada como nunca en su vida vuelve a sentir esa voz desgarrada diciéndole muy cerca de ella.
 
A ti.
 
Dejo de sentir esa extraña presencia al instante, no sintió alivio al percibir que ya no está, solo se queda allí sentada en estado de shock sin poder moverse ni hacer nada.
 
Ni siquiera se da cuenta que el sol entra por la ventana, está amaneciendo pero sigue quedándose quieta en el mismo lugar.
 
Poco a poco y con quejas de dolor y la sangre seca en su cabeza y en la mano derecha va con mucha lentitud hacia la habitación y se tira en su cama como un cuerpo sin vida con la mirada fija en su ventana.
 
Se queda totalmente quieta en la postura en la que ha caído en la cama.
 
Desde allí ve cómo va pasando el día, como el sol pica con más fuerza hasta que poco a poco va convirtiéndose en un reflejo de color rojizo hasta que finalmente la oscuridad empieza a hacerse con la habitación hasta que se convierte en un oscuro profundo.
 
No ha sentido ni hambre, ni sed, ni ganas de moverse y durante todo el día se ha quedado tumbada en la misma posición sin ser ni siquiera consciente de ello.
 
Después de muchas horas mira el reloj y vio las 2:43 entonces salió de su estado de shock y se sentó en la cama y se abrazada a sus rodillas mientras balancea su cuerpo lentamente.
 
Arriba y abajo.
 
Arriba y abajo.
 
Siguiendo involuntariamente el sonido del segundero del reloj de la habitación y con la mirada fija a… ninguna parte en realidad, solo a la oscuridad que la rodea.
 
Aguardando la esperanza que todo haya sido solo una horrible pesadilla y que de repente se despertara y todo habrá acabado.
 
Pero no es así, no hay un despertar y estar a salvo, para Lucia no.
 
Sus últimos momentos se acerca, es consciente de ello y llora hundiendo su cabeza en las rodillas, llorando de desesperación, de rabia, de impotencia, porque le tiene que pasar a ella todo lo malo.
 
¿Es que no he tenido bastante dolor en mi vida?
 

 
Lo que se recordará de esa chica del piso 4B es el espeluznante grito que desgarró la noche antes de desaparecer y no saber nada más de ella.
 

 

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Published on e-Stories.org on 12/02/2010.

 

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