Kit Moya

Sueños Lejanos (parte 3)

El barco saldría a las 4 de la mañana.  Ning-Tian había averiguado a la hora en que los guardas del barco cambiaban de turno.  A media noche el siguiente grupo de guardas llegaba, y los otros terminaban su turno.  Los que terminaban su turno generalmente se iban a las 11:55 p.m.  Así  que teníamos 5 minutos para entrar sin que nadie nos viera.  Viajar ilegal en el barco era muy peligroso.  Decían que si te encontraban viajando sin pagar, te tiraban al mar sin importar que te ahogaras.  Pero esta era nuestra única esperanza. 

Era un barco mercante, no llevaban pasajeros, solamente productos agrícolas y de construcción.  Era un barco carguero que iba del puerto Qinzhou hasta Hong Kong, nuestra próxima parada.

Corriendo subimos el puente que daba al barco, enseguida nos dirigimos a la primera puerta que pudimos abrir.  La entrada se dirigía al sótano del barco, donde estaba almacenados los alimentos que los cocineros utilizaban para alimentar a los marineros del barco.  Inmediatamente nos escondimos detrás de unas cajas de madera que tenían unas gallinas y otras unos puercos.  Movimos unas cajas e hicimos un espacio suficientemente grande para podernos sentar.  Nos sentimos seguros ya que el cuarto estaba completamente a oscuras.

Ning-Tian se había quedado dormido como a los 15 minutos, yo por otro lado no podía dormir.  Pensaba en mis padres, en mi tierra, en Mei-Ling, en nuestra llegada a América, y en lo que pasaría si nos agarraran en el barco.  Por lo visto Ning-Tian en sus tres meses viviendo en las calles de Qinzhou lo habían convertido en una persona sin muchas preocupaciones.

Por fin eran las 4 de la mañana, lo supe ya que el barco anunció su salida con un fuerte silbato, y nos comenzamos a mover.  Ning-Tian ni se movió, seguía dormido como una roca.  Sentí que mi corazón se me salía del pecho.  Empecé a sudar frío, y me estaba muriendo de las ganas de poder ver como el barco se alejaba del puerto, pero desgraciadamente estábamos atrapados en el sótano del barco sin poder ver ni siquiera nuestras manos de oscuro que estaba.

Habían ya pasado unas horas, cuando de pronto alguien entró al sótano.  Oí unos pasos bajar las escaleras de madera.  Sus pasos se hacían mas fuertes al irse acercándose más.  Tenia mucho miedo porque Ning-Tian estaba roncando bien fuerte.  No quería despertarlo por miedo a que fuera a hablar.  Cuando los pasos estaban bien cerca de nosotros, afortunadamente los puercos comenzaron a chillar bien fuerte.  Como si ellos supieran que se venían a llevar a uno de ellos para la comida del día.  El cocinero traía una linterna y por milagro no nos vió.  Tomó a un puerco pequeño de sus patas traseras, y a una gallina con su otra mano.   El cocinero por fin salió del sótano.  Ning-Tian ni cuenta se dió de lo que había sucedido.

Por fin pude cerrar mis ojos por un rato.  Ning-Tian me despertó unas horas después.  La luz del sol entraba al sótano por unas aperturas en la madera.  Era el único contacto que teníamos con las afueras.  Fueron dos largos días de viaje.  Afortunadamente encontramos unas verduras y frutas que comimos durante el viaje.  Empaqué un poco de comida en mi bolsa, preparando para nuestra llegada a Hong Kong.  Por fin el barco llegó al puerto.  Teníamos que salir del barco sin ver vistos antes que los marineros comenzaran a descargar el barco.

Por fin encontramos la oportunidad de salir sin ser vistos.  Llegamos al muelle.  Mis ojos no podían creer lo grande que era esta ciudad.  Ninguno de los dos puertos a los que habíamos llegado anteriormente ni se podían comparar con Hong Kong.  Ni en mis sueños, había imaginado algo tan inmenso.  Nuestro plan era abordar un barco lo mas pronto posible para América.  Averiguar cual seria el barco, a que hora saldría y cuando los guardas harían sus cambios de turno.

Supimos que habían varios barcos que saldrían ese mismo día.  Unos barcos eran mercantes y otros de pasajeros.  Nuestro plan era escojer uno de pasajeros para podernos camuflar con ellos.  Por fin, nuestro barco sería El Trueno, un barco que nos llevaría a América.  Finalmente.

 

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Published on e-Stories.org on 03/10/2012.

 

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