Esther Mora

Terra Santa

Mientras miro por la ventana, me doy cuenta de como el tiempo pasa arrasando todo lo que nos rodea. Como sin que pestañeásemos ocurriesen miles de eventos ante nuestros ojos, y sin que podamos hacer nada, dejamos que la corriente nos empuje hasta tierras desconocidas.
Cuando estos pensamientos se cruzan por mi cabeza, no puedo evitar hacer a flote emociones que me hunden cada vez más. Es como estar encerrada en un reloj de arena, sin poder salir y cada segundo que desperdicio, ocasiona que vaya hundiéndome, y así finalmente ahogarme.

A la vez, mientras escribo, palabra por palabra, me voy adentrando en una laguna de memorias, emociones, inquietudes, que sin tener conocimientos habitan en mi subconsciente. Cuando muchos de esos sentimientos se fusionan, descabelladamente, mis temores crecen y toman el control. Haciéndome sentirme frágil y pequeña, pero especialmente innecesaria.
Innecesaria en mi mundo. La realidad, donde coexistimos casi 8 mil millones de personas. Un lugar en que mantener la cordura es primordial, donde el mas débil debe apoyarse del mas fuerte y un lugar inmenso, pero solitario.
Así es, todo el mundo debe sentirse necesitado por alguien al menos una vez. Existimos por y para los demás sin darnos cuenta. ¿Y si nunca te has sentido necesaria para alguien? Entonces, habría un enorme hueco en algún lugar dentro de ti. Sin saber que buscar ni que hacer, estarías perdiendo el tiempo otra vez.

No basta con que mis temores perturben mi subconsciente, sino que tienen que afectarme en el lugar donde mas me duele, mi propio hueco, el vacío que sigo sin poder rellenar.
Rápidamente me dan ganas de desaparecer e ir a un lugar en que estos sentimientos no me invadan. Tierra Santa, un lugar escondido de todo relacionado con el mundo real, un sitio más bien ficticio, donde puedo protegerme de lo que mas temo. Todo a mí alrededor desaparece y, me convierto el centro de lo que se podría decir, el universo. Dejo de pensar, sentir, percibir, desconecto totalmente. Simplemente me dejo llevar a un mundo completamente desconocido, que como una droga, convierte tu miedo de la realidad, en una adicción hacia lo inexplorado, incógnito que resulta ser mi escapatoria.


Pero no puedo perder mi puesto, no quiero volver a sentirme insignificante, pequeña, débil otra vez en el mundo real. Deambulando sin rumbo, preguntándome si algún día encontrare un lugar al que pueda pertenecer. Intentando encontrar significado a mis acciones, alguien a quien ser necesaria. Y así, hasta que la rueda del tiempo se pare. Seria lo más aterrador que me podría pasar.

La realidad es algo inexplicable, es un sitio en que cada día es igual al anterior, una larga existencia en que casi no hay tiempo para nuevos eventos en tu día a día. Un mundo gris, en que apenas ves el sol, el cielo, la luna y las estrellas, por que la rutina no te permite ver mas allá de la espesa grisura en la que esta envuelta el mundo. Solo pocos logran atravesar esa cortina y logran ver algo nuevo, diferente, pero espectacular. Es algo aterrador del cual no puedo escapar.

Todo el mundo necesita su propia Tierra Santa, algunos lo encuentran y otros desgraciadamente no, y ellos son los que mas sufren sin darse cuenta. Al final con cada palabra que escribo, me ahogo poco a poco, pero a la vez encuentro pequeños escalones para poder ir saliendo, escribir me ahoga y me desahoga.
Siempre tendré mi Tierra Santa en momentos como estos, pero sigo viviendo en un mundo aterrador del cual no puedo escapar.

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Esther Mora.
Published on e-Stories.org on 10/03/2012.

 

Comments of our readers (0)


Your opinion:

Our authors and e-Stories.org would like to hear your opinion! But you should comment the Poem/Story and not insult our authors personally!

Please choose

Previous title Next title

Does this Poem/Story violate the law or the e-Stories.org submission rules?
Please let us know!

Author: Changes could be made in our members-area!

More from category"Thoughts" (Short Stories)

Other works from Esther Mora

Did you like it?
Please have a look at:

A Long, Dry Season - William Vaudrain (Life)